
Tlalixtac de Cabrera vivió un momento histórico durante el primer Congreso de Cocina Tradicional de Oaxaca, donde se rindió homenaje a las reconocidas “comideras”, mujeres que por generaciones han sostenido la gastronomía comunitaria y el corazón de las festividades de los Valles Centrales. Este reconocimiento, otorgado por el Instituto Culinario El Mulli y autoridades municipales, marca un precedente en la valoración del trabajo culinario femenino en las comunidades.




Las comideras son responsables de alimentar a cientos y hasta miles de personas durante celebraciones como las mayordomías, un papel que ejercen con dedicación, experiencia y profundo conocimiento de las tradiciones locales. En ocasiones preparan comida para mil o dos mil asistentes, manteniendo vivas técnicas ancestrales heredadas de madres y abuelas.
Raúl Vázquez Sifuentes, director del Instituto Culinario El Mulli, explicó que este homenaje surge como un acto de justicia cultural. “Ellas son la esencia de las festividades y las portadoras de un conocimiento invaluable que pocas veces se reconoce públicamente”, señaló durante la ceremonia.
El homenaje visibiliza una realidad persistente: pese a su importancia, el trabajo de las cocineras tradicionales suele ser poco reconocido e incluso no remunerado. Ellas participan en cada ceremonia, fiesta patronal y mayordomía, aportando no solo trabajo físico, identidad, memoria y cohesión comunitaria.
Vázquez destacó que durante la última fiesta patronal, un grupo de 25 estudiantes del Instituto El Mulli colaboró con las comideras en la elaboración de los platillos. Aunque se esperaba cierta resistencia, los jóvenes fueron recibidos con afecto y curiosidad, integrándose rápidamente a la dinámica culinaria tradicional.
Para los estudiantes esta experiencia representó una lección de humildad y aprendizaje, conocer la cocina tradicional desde la raíz, desde el fogón comunitario, desde el olor del maíz y el hervor de los moles, se convirtió en una oportunidad para comprender que la gastronomía de Oaxaca no es solo técnica: es comunidad, es historia viva.
En el Congreso, los asistentes degustaron los mismos platillos preparados durante aquella mayordomía, siguiendo el protocolo tradicional que acompaña las celebraciones locales. Entre los momentos más significativos se realizó la bendición del tepache, bebida emblemática en las fiestas de Tlalixtac, de la presentación de rosarios y la tradicional “mesa de dulces”.
Autoridades municipales reconocieron que este homenaje abre una puerta importante para impulsar políticas culturales que protejan, documenten y promuevan el trabajo de las comideras, cuya labor es esencial para la continuidad de la cocina oaxaqueña.
El Instituto Culinario El Mulli anunció que seguirá fortaleciendo la vinculación entre estudiantes y comunidades para asegurar la transmisión de conocimientos, fomentando el respeto por las tradiciones culinarias y el reconocimiento del valor cultural de estas mujeres.
Para Tlalixtac de Cabrera, este reconocimiento representa un acto de gratitud hacia quienes han alimentado, con sus manos y su historia, el espíritu de la comunidad. Las comideras no solo cocinan: preservan los sabores que definen a Oaxaca.