
En la historia de los certámenes de belleza en México existe una coronación que, lejos de estar marcada por la alegría, quedó grabada en la memoria colectiva por la controversia y las lágrimas. Ocurrió en 1994, durante el concurso Nuestra Belleza México, cuando la entonces joven Luz María Zetina fue proclamada ganadora en medio de abucheos y acusaciones de fraude.
Nuestra Belleza México uno de los concursos más importantes del país, ya que de él surge la representante nacional para Miss Universo. En aquella edición, 32 jóvenes compitieron por la corona bajo la dirección de Lupita Jones, en una gala transmitida a nivel nacional y seguida por millones de televidentes.
El certamen de 1994 fue especialmente recordado porque reunió a varias mujeres que con el tiempo se convertirían en figuras destacadas de la televisión mexicana, como Yadhira Carrillo y Luz Elena González, esta última considerada la favorita del público aquella noche.
Tras el conteo final los jueces eligieron como ganadora a Luz María Zetina, originaria del Estado de México. Sin embargo el anuncio no fue recibido con aplausos, con una ola de gritos que coreaban la palabra “fraude”, generando un ambiente tenso e incómodo dentro del recinto.

La joven que apenas tenía 21 años, no pudo ocultar su impacto emocional. Las lágrimas que brotaron durante su coronación no fueron de felicidad, de tristeza y desconcierto ante la reacción del público, que no le permitió siquiera ofrecer su discurso de agradecimiento.
El momento se volvió aún más complejo cuando el presentador del evento, Raúl Velasco, intentó intervenir para calmar a los asistentes y pedir respeto. A pesar de sus llamados, los abucheos continuaron, intensificando la presión sobre la recién coronada reina de belleza.
En medio del ruido, Luz María Zetina logró pronunciar una frase que quedó para la historia: “no vale la pena”, palabras que reflejaron el dolor y la impotencia que sentía en ese instante, y que provocaron una reacción aún más intensa entre los presentes.
Raúl Velasco, visiblemente molesto por la situación, defendió públicamente a Zetina, señalando que el jurado era responsable de la decisión y que la joven tenía derecho a ser escuchada. Incluso afirmó que la apoyaría “como a una hija”, en uno de los momentos más recordados de la televisión mexicana.
A pesar del episodio, Luz María Zetina cumplió con su papel como representante de México en Miss Universo 1995, celebrado en Namibia. Aunque no obtuvo la corona internacional, su participación marcó el inicio de una sólida carrera en los medios de comunicación.
Con el paso de los años, se consolidó como una de las conductoras y actrices más reconocidas de la televisión mexicana, demostrando que aquel difícil momento no definió su trayectoria, se convirtió en un punto de inflexión personal y profesional.
Tres décadas después, las imágenes de aquella coronación siguen circulando en video y redes sociales, generando debate sobre la presión pública, la violencia simbólica y el impacto emocional que pueden vivir las mujeres en este tipo de competencias.
El Miss México 1994 permanece como uno de los episodios más polémicos en la historia de los certámenes de belleza, y la figura de Zetina se recuerda no solo por haber ganado una corona, por haber enfrentado con entereza uno de los momentos más duros de la televisión en vivo.