
El béisbol, un deporte tradicionalmente asociado con los hombres, está siendo redefinido por jóvenes talentos como Yamilet Chan García, una niña de 10 años que desafía los estereotipos como catcher en el equipo Caimanes de Umán, en la Liga Infantil de Yucatán.
El camino hacia la titularidad como catcher no fue fácil a pesar de haber jugado previamente en los jardines y la segunda base, luchó con determinación para obtener su puesto detrás del home. Su dedicación y pasión por el juego la llevaron a convertirse en un pilar fundamental del equipo, demostrando que el talento no tiene género ni edad.
Encontró inspiración en su padre, Aarón Chan, conocido como Chúntaro, quien también es jugador de béisbol en circuitos semiprofesionales de Yucatán. Observando a su padre en el campo, Yamilet desarrolló su amor por el juego y se sintió atraída por la posición de receptor además, admira a figuras como Yadier Molina, catcher de los Cardenales de San Luis, aprendiendo de su técnica y destreza en el diamante.
Actualmente, cursa el quinto grado en la escuela primaria Guadalupe Victoria, demostrando que puede equilibrar su pasión por el béisbol con el compromiso académico. Aunque ser catcher presenta desafíos, ella aprovecha cada entrenamiento como una oportunidad para mejorar y perfeccionar su juego.
El entrenador Francisco Quintal, elogia su habilidad en el campo, destacando su destreza como catcher y su habilidad para defenderse en la caja de bateo. Con el apoyo de su equipo y su determinación inquebrantable, tiene grandes aspiraciones en el mundo del béisbol, con la meta de alcanzar el profesionalismo en el futuro.
El equipo Caimanes de Umán es un ejemplo de inclusividad en el deporte, siendo una de las pocas novenas en la Liga Infantil de Yucatán que cuenta con la participación tanto de niños como de niñas. Esta apertura brinda oportunidades para que jóvenes talentos, puedan desarrollarse y brillar en el diamante, sin importar su género.
Liderando el camino, el béisbol está experimentando una nueva era de diversidad y talento. Su historia inspiradora es un recordatorio de que el deporte es para todos, independientemente de quién seas o de dónde vengas.
Con información de La Jornada Maya






