
Este 2025, millones de fieles se preparan para vivir uno de los días más solemnes del calendario litúrgico católico: el Viernes Santo, una jornada cargada de espiritualidad que conmemora la crucifixión y muerte de Jesucristo, considerada el acto central de la fe cristiana.
Un día de luto y recogimiento
El Viernes Santo forma parte del Triduo Pascual, junto con el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección. A diferencia de otras festividades religiosas, este día no se celebra misa. En su lugar, se lleva a cabo la Liturgia de la Pasión del Señor, una ceremonia profundamente simbólica que incluye:
El ambiente de las iglesias es sobrio y reflexivo. Se retiran flores y adornos, los altares se presentan desnudos, y el silencio domina la jornada.
México y su fervor: tradición viva en cada comunidad
En todo el país, el Viernes Santo cobra vida a través de representaciones del Vía Crucis, que escenifican el camino de Jesús desde su arresto hasta su muerte en el Calvario. Estas dramatizaciones, que combinan arte, fe y devoción, son organizadas principalmente por miembros de las propias comunidades.
Un momento de fe colectiva
El Viernes Santo en México no es solo un acto de devoción personal, sino también un fenómeno comunitario, donde la fe se expresa en colectivo, y donde el sacrificio de Cristo se vuelve motivo de unión, identidad y tradición.






