
El arranque de septiembre se presta para una escapada corta y revitalizante, y el sureste mexicano ofrece opciones ideales para combinar cultura, naturaleza y gastronomía.
Desde playas con encanto hasta pueblos mágicos llenos de historia, la región se convierte en una alternativa perfecta para quienes buscan un descanso de fin de semana.
Las costas de Quintana Roo y Yucatán son una apuesta segura. Holbox, con su ambiente tranquilo y calles de arena, es perfecto para quienes buscan desconexión total. En contraste, destinos como Playa del Carmen o Tulum ofrecen un ambiente más dinámico, con opciones de vida nocturna y experiencias gastronómicas de primer nivel.
En Campeche, el colorido de sus calles coloniales invita a caminar sin prisa, mientras que en Chiapas, San Cristóbal de las Casas sigue siendo uno de los destinos más visitados por su mezcla de tradición indígena y arquitectura virreinal. Para quienes disfrutan de la historia, Valladolid en Yucatán ofrece acceso rápido a cenotes y zonas arqueológicas como Chichén Itzá y Ek Balam.
Si la idea es estar en contacto con la naturaleza, la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an (Quintana Roo) y la Selva Lacandona (Chiapas) son escenarios ideales para el ecoturismo. Recorridos en kayak, senderismo y observación de flora y fauna son parte de las actividades que atraen cada vez a más visitantes nacionales y extranjeros.
El sureste mexicano también conquista a través del paladar. Desde unos tradicionales panuchos yucatecos hasta el emblemático cochinita pibil, la región ofrece una amplia oferta culinaria que complementa cualquier escapada.






