
SAN JUAN CHAMULA, CHIAPAS. — En un despliegue de fe, color y resistencia cultural, el municipio de San Juan Chamula, Chiapas concluyó el17 de febrero el K’in Tajimoltik, la “Fiesta al Sol”. Este evento que marca el fin de los “cinco días perdidos” del calendario maya, se reafirma en 2026 como la ceremonia tradicional con más arraigo en los Altos de Chiapas, fusionando el tiempo sagrado de los ancestros con la devoción actual del pueblo tsotsil.

A diferencia de los carnavales de origen occidental, el K’in Tajimoltik se rige por el calendario maya precolombino de 18 meses y 20 días. Los 360 días resultantes dejan un remanente de cinco días finales conocidos como “días perdidos” o uayeb.
Para los chamulas este periodo no es de asueto, de profunda conexión espiritual, según la cosmogonía local, durante estos cinco días el sol se ausenta espiritualmente, y es responsabilidad del hombre y la mujer “convertirse en sol” a través de la danza y el rezo para asegurar que el ciclo de la vida continúe.
El corazón de la logística y la fe recae en los Paxones, este es el cargo religioso de mayor relevancia en la comunidad, y para ocuparlo existe una lista de espera de hasta 50 años. El Paxon no solo es un guía espiritual, debe cubrir todos los gastos de la festividad en su barrio (San Juan, San Pedro o San Sebastián).
Este año, los seis Paxones (entrantes y salientes) encabezaron las procesiones hacia los ojos de agua y manantiales sagrados, donde se pidió por la purificación de la comunidad y la abundancia del vital líquido para el nuevo ciclo que comienza.
Durante los días de fiesta, la plaza central se transforma en un escenario místico donde destacan tres elementos fundamentales:
La ceremonia alcanzó su punto máximo frente a la emblemática iglesia de San Juan Bautista, tras días de rezos y consumo ritual de pox (destilado de maíz), los Paxones realizaron el “Salto al Fuego”. Corriendo sobre pasto seco encendido y cargando las banderas tradicionales, los participantes simbolizaron la purificación del espíritu antes de entrar al nuevo ciclo litúrgico.
Con la quema de cohetes y la música tradicional, San Juan Chamula dio la bienvenida al Año Nuevo Maya, cerrando un tiempo donde el hombre no solo habita el universo, según sus propias palabras, “se vuelve el universo”.
Fotos de Tomás Pérez






