
La historia y la modernidad se alinearon de forma perfecta en el ombligo de la capital del país en las vísperas del arranque oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el icónico Castillo de Chapultepec abrió sus majestuosas puertas para ser el escenario de una de las veladas diplomáticas y sociales más exclusivas de los últimos años: la cena de gala de bienvenida presidida por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo.

Este 11 de junio, México escribe una página imborrable en las bitácoras del deporte al convertirse oficialmente en el primer país del planeta en albergar por tercera ocasión la máxima fiesta del fútbol (tras las ediciones de 1970 y 1986). Para celebrar este hecho, las directivas del balompié internacional y el Gobierno de México fusionaron esfuerzos en una recepción que congregó a la alta dirección global, líderes de negocios, políticos y las personalidades más influyentes del jet set nacional.
La cena convocada de forma conjunta por Infantino y Matthias Grafström, secretario general de la FIFA, recibió a un selecto grupo de líderes y representantes de 211 delegaciones internacionales. Sin embargo, las miradas estuvieron puestas en la comitiva mexicana que se dio cita en las terrazas del histórico alcázar.
Entre los pasillos iluminados del castillo se pudo ver conversar a titanes de los negocios y la política como:
La velada fue concebida como un profundo homenaje a la herencia cultural de la República, el deleite culinario corrió a cargo de una propuesta de alta cocina diseñada exclusivamente por el prestigioso chef Eduardo García, mente maestra detrás del aclamado restaurante Máximo Bistro, quien confeccionó un menú que enalteció los ingredientes nativos del territorio nacional.

Mientras los invitados disfrutaban del banquete, el ambiente se llenó de folklore con manifestaciones de danza regional y actos musicales que representaron la diversidad de los diferentes estados de la República.
El clímax de la noche combinó la tecnología del mañana con las tradiciones del ayer. El cielo del bosque de Chapultepec se iluminó con un deslumbrante espectáculo de drones de última generación que dibujaron figuras alusivas al torneo tripartito que se desarrollará entre México, Estados Unidos y Canadá.
El broche de oro musical llegó cuando la súper estrella de la música ranchera, Alejandro Fernández, subió al escenario principal. Acompañado por el mariachi, el “Potrillo” interpretó una selecta lista de clásicos mexicanos, siendo el momento cumbre la entonación del emblemático tema ‘El Rey’, el cual unió en una sola y potente voz a diplomáticos extranjeros, empresarios y líderes políticos en una atmósfera de hermandad y máxima expectativa.
Con los ánimos por todo lo alto, el espectáculo digital y la calidez del pueblo anfitrión, la cuenta regresiva en los despachos ha terminado. Los trajes de etiqueta quedan atrás para dar paso a las camisetas de juego: la fiesta del Mundial 2026 está inaugurada oficialmente.






