
LOS ÁNGELES, EE. UU. — La actriz Anne Hathaway volvió a colocarse en el centro de la conversación pública y digital tras su paso por la alfombra roja del estreno mundial de The End of Oak Street, cinta que coprotagoniza junto al actor Ewan McGregor. Durante la gala celebrada en los estudios de Warner Bros. en Burbank, California, la intérprete estadounidense de 43 años captó todas las miradas al mostrar con orgullo su avanzado estado de gestación; sin embargo, lo que prometía ser una celebración de moda y maternidad derivó rápidamente en una ola de especulaciones y señalamientos en plataformas sociales respecto a la autenticidad de su vientre.
Lejos de guardar silencio o molestarse ante los comentarios que sugerían el uso de una prótesis, la protagonista de El diablo viste a la moda decidió encarar las dudas con su característico toque de ironía y frescura. A través de un video compartido en su cuenta oficial de Instagram, en el que documentó su sesión de maquillaje y vestuario previa a la gala, la estrella zanjó de raíz las conjeturas con una breve y contundente frase que rápidamente se viralizó: “Pelo falso, barriga real” (o “Pelo falso, bulto real”), desarmando así cualquier rumor sin necesidad de entrar en confrontaciones directas.
La controversia se originó a partir de la audaz propuesta de vestuario elegida por Hathaway para el evento cinematográfico la actriz apostó por un conjunto contemporáneo protagonizado por un top halter de seda celeste, asimétrico y sin mangas de la firma Atelier Prabal Gurung —diseñado con una cola extendida y detalles en forro contrastante—, combinado con unos jeans de tiro bajo de la marca La Ligne y zapatos de tacón rojo firmados por Aquazzura. La prenda superior dejaba su vientre completamente al descubierto, acentuando la figura natural de su etapa prenatal bajo la iluminación del evento.

A las pocas horas de publicarse las imágenes de la alfombra roja, usuarios de plataformas como X y TikTok comenzaron a cuestionar el aspecto de su cuerpo argumentando que la forma de su abdomen lucía “demasiado perfecta”, lisa o “marcada” como para tratarse de un embarazo natural, insinuando incluso el uso de maquillaje corporal pesado o de una barriga ortopédica. Frente a estas afirmaciones sin fundamento una gran parte de la comunidad virtual y críticos especializados salieron en su defensa, subrayando que la apariencia del vientre responde simplemente a la complexión y tono muscular previo además de elogiar el atuendo como una declaración de libertad corporal, autenticidad y ruptura de convencionalismos estéticos en la maternidad.
Los cuestionamientos hacia el cuerpo de las celebridades durante la gestación no son inéditos dentro de la industria del entretenimiento; figuras como Beyoncé, Meghan Markle y Christine Quinn enfrentaron en su momento narrativas similares sobre supuestos “embarazos simulados”. No obstante ha mantenido una postura abierta sobre su proceso reproductivo, el cual hizo público a mediados de junio mediante una sesión fotográfica donde confirmaba la llegada de un nuevo integrante a su hogar junto a su esposo, el productor Adam Shulman, con quien contrajo matrimonio en 2012 y comparte a sus hijos mayores, Jonathan y Jack.
Durante recientes entrevistas promocionales calificó este tercer embarazo como una bendición totalmente inesperada a sus 43 años, a la que llegó a describir metafóricamente como un “tiro ganador en el último segundo”, teniendo en cuenta que las probabilidades biológicas a esa edad disminuyen drásticamente. Hathaway ha expresado en múltiples ocasiones que tanto ella como su pareja mantienen una perspectiva realista y empática respecto a la fertilidad, reconociendo que no todas las personas logran concebir cuando lo desean por lo que asume esta nueva etapa familiar con gratitud absoluta y dejando de lado el ruido exterior de las redes.






