
Nacida en 1979 en Santa María Quiegolani, una comunidad indígena en la sierra zapoteca de Oaxaca, Eufrosina Cruz convirtió la injusticia en motor de transformación.
A los 12 años, decidió huir de su hogar al enterarse de que sería obligada a casarse, marcando el inicio de una vida dedicada a romper barreras y abrir caminos para miles de mujeres.
Tras estudiar contaduría, Cruz regresó a su pueblo natal con la intención de servir a su comunidad.
Ganó la elección para la presidencia municipal, pero fue impedida de asumir el cargo: el sistema de usos y costumbres local no permitía que las mujeres votaran ni fueran votadas. Ese acto de discriminación no la detuvo; al contrario, encendió su determinación.
Decidida a cambiar el sistema desde adentro, compitió por una curul en el Congreso de Oaxaca y la ganó.
Ya como presidenta del Congreso local, lideró una histórica reforma constitucional que reconoció los derechos políticos de las mujeres indígenas, garantizando que ninguna otra viviera lo que ella enfrentó.
Su lucha trascendió fronteras estatales. En el Congreso de la Unión, impulsó una modificación a la Constitución federal para fortalecer la igualdad de género y el respeto a los derechos indígenas en todo el país. Su voz, firme y persistente, llegó incluso a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que adoptó una de sus iniciativas para combatir la discriminación por razones de género.
Eufrosina Cruz no solo cambió leyes; cambió conciencias. Su historia es hoy símbolo de resistencia, justicia y transformación para México y el mundo.






