
En esta segunda parte de la entrevista realizada a la Sra. Ana Lucia Ocaña, entérate de más sobre Octavio Ocaña.

Su relación con Nerea y su papel como figura paterna, descubre como maduró Tavo de ser Benito al prometido y padre.
Octavio Ocaña se encontraba comprometido con Nerea Godínez, desde junio del presente año, se encontraban en planes de realizar su boda en el mes de diciembre del 2022.
Su relación fue siempre de iguales, allegados a él han comentado que la pareja siempre se veía feliz, enamorados el uno del otro, incluso se llegó a decir que Nerea lo salvo.

“A Nerea la quise desde el primer momento, aparte de que es una chica muy bonita físicamente, muy inteligente, preparada y trabajadora, lo salvó es una niña de buena familia, son como casi iguales, vivían en pareja”.
La joven pareja se encontraba compartiendo hogar desde hace algunos meses, puesto que Nerea es madre de un niño, y maneja su propia empresa.
“A Neri le pegó más fuerte, con ella dormía, con ella despertaba, tenían planes, a él le daba miedo presentármela, porque como mamá es una celosa, él siempre tenía miedo de eso, porque yo le decía ‘ahora si te pasaste, esta chica no me gusta’ pero cuando me la presenta le digo ‘esta si me gusta, y el me dijo ‘pero tiene un hijo’ y yo le dije, no me importa, me gusta, me gusta, te suma en todo y te va a ayudar en todo, las otras eran interesadas y esta no”.

La familia de ambos se encontraba sumamente feliz por el anuncio de su compromiso y a pesar de la distancia celebraban el amor que se tenían, señalan que se llevaban bien, y tenían tanto en común, ambos alegres y divertidos, con gusto por las fiestas de disfraces.
“Él nos avisa del compromiso, porque se quería casar en diciembre del próximo año, y le dio el anillo, ella sube la foto y yo estaba feliz, muy emocionada, más que nada la felicidad de mi hijo, de verlo enamorado, centrado, a mi eso me puso feliz, yo dije ¡gracias Dios!, siempre le pedí que le pusiera a la mejor persona, a la correcta”.
“Neri me mandó la foto de una carta que él le dejo, donde le pone; Mi amor espero te guste como deje la casa, discúlpame si no soy la persona que tu quieres que yo sea, pero gracias por hacerme entender lo que es una hogar, nos tocó verlos armar rompecabezas, a ella la adoro, ella me lo tenía centrado”.
Doña Ana, con la pena invadiendo su rostro, y lagrimas nublando sus ojos, comenta que Neri, como le dicen de cariño, se acercó a ella y le dijo:
“Discúlpeme, le fallé, no hice todo lo que tenía que hacer, y yo le dije, no hija, no me fallaste en nada, esto es destino, la vida nos lo arrebató, tu hiciste lo mejor y él trato de entender, de ser mejor persona”.
Al principio el niño lo celaba, le hacía berrinches, pero Tavo se lo ganó, jugaban que si luchitas, tenían actividades juntos.
“Mi hijo era tan noble que el niño se fue encariñando, le decía papá Tavo”
El niño era maravilloso con él, mi hijo le regaló un carro eléctrico y lo sacaba ahí en la privada donde está la casa de Neri, el niño dormía con ellos y mi hijo lo empezó a convencer para que durmiera en su cuarto, le decía “te pongo la tele en tu cuarto, te duermes viendo series, ahí puedes tener todos tus juguetes” .






