
Ellas mandan y el fenómeno demográfico en Letonia es una realidad documentada que ha captado la atención de sociólogos y medios internacionales, debido a que este sitio báltico registra una de las brechas de género más pronunciadas del mundo. Según datos del Banco Mundial y la oficina de estadística de la Unión Europea, Eurostat, existe un desequilibrio notable entre la población masculina y femenina, especialmente en los rangos de edad superiores a los 30 años.

El territorio de poco menos de 2 millones de habitantes cuenta con un 15,5% más de mujeres que de hombres, lo que representa más del triple de la media de la Unión Europea. La recopilación de indicadores de desarrollo del Banco Mundial señaló que la población femenina en 2023 fue del 53,68 por ciento, frente a un 46,32 por ciento de la masculina, encontrando una proporción de 84 hombres por cada 100 mujeres, en el segmento de mayores de 65 años, la diferencia es aún más drástica ya que hay más del doble de mujeres que de hombres.
Tanto en Letonia como en otros países bálticos y de Europa del Este existen razones históricas, demográficas y sociales muy marcadas que explican la escasez de varones. Por un lado, se arrastra el profundo impacto de la Segunda Guerra Mundial y la era soviética, periodos en los que muchos hombres perdieron la vida en campos de batalla, trabajos forzados o sufrieron deportaciones masivas.

A esto se suma una brecha alarmante en la esperanza de vida, según el portal oficial de estadísticas de Letonia, en 2022 la expectativa de vida fue de 70,1 años para los hombres y 79,9 años para las mujeres, arrojando una diferencia de casi diez años a favor de ellas. La socióloga letona Baba Bela explicó a la BBC que, entre los 30 y 40 años, la tasa de mortalidad masculina triplica a la femenina debido a causas externas como accidentes de tránsito, accidentes laborales, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y enfermedades cardiovasculares asociadas al estilo de vida.
En este contexto socioeconómico caracterizado por una alta proporción de hogares liderados por mujeres solteras o viudas, ha surgido y se ha popularizado el servicio comercial denominado “marido por una hora” (vīrs uz stundu). Contrario a lo que el nombre podría sugerir de forma pícara, se trata de una actividad económica legítima, profesional y estrictamente enfocada en el mantenimiento del hogar las mujeres letonas, que suelen destacar por tener niveles educativos superiores —en el curso académico 2022-2023 el 60 por ciento de los matriculados en educación superior eran mujeres frente a un 40 por ciento de hombres—, han impulsado este mercado al buscar soluciones rápidas y seguras para el cuidado de sus viviendas sin depender de terceros.
Empresas locales como Komanda24 o Remontdarbi.lv ofrecen estos servicios a través de internet permitiendo contratar de forma sencilla a profesionales para labores que tradicionalmente se delegaban a los varones de la familia. Páginas como Komanda24 posibilitan solicitar electricistas, fontaneros, carpinteros, decoradores e instaladores de aires acondicionados desde 50 euros, con opciones que van desde el traslado de cargas en vehículos hasta la asistencia rápida, por su parte, Remontdarbi.lv, con más de 20 años de experiencia ofrece los denominados home masters capaces de cambiar barras de cortinas, colocar cuadros, ensamblar muebles o atender emergencias complejas en un plazo de apenas 60 minutos desde la recepción de la solicitud.
La desproporción demográfica ha transformado de manera notable la vida cotidiana en ciudades como Riga, alterando las dinámicas sociales y el panorama urbano. Si bien el país puede ser percibido desde fuera como un entorno con una amplia demografía femenina, para las mujeres locales la búsqueda de pareja competitiva ha generado preocupación en torno a la soltería prolongada y las dificultades para hallar estabilidad afectiva, testimonios locales recogidos por medios internacionales reflejan que muchas mujeres altamente calificadas enfrentan un mercado sentimental reducido a nivel local, lo que ha llevado a algunas a buscar alternativas fuera de las fronteras nacionales.
Lo que comenzó como una respuesta a una necesidad estructural de mantenimiento doméstico se ha consolidado como un símbolo de la resiliencia y la adaptación económica de la sociedad letona. Los “maridos por una hora” continúan ampliando su presencia en el paisaje urbano del Báltico, demostrando cómo un desequilibrio poblacional histórico y demográfico es capaz de moldear el mercado laboral y dar origen a nichos de emprendimiento únicos en Europa.






