
La ceiba puede ser el claro ejemplo de cómo la naturaleza ha inspirado a todas las culturas que han existido en la tierra.
Para los mayas, la ceiba era la responsable de sostener el universo y era llamada Yaxché; que en idioma maya significa “árbol verde”. Es en el Popol Vuh donde encontramos la referencia más clara sobre la importancia de este árbol, ya que los dioses sembraron 4 enormes ceibas en cada uno de los puntos cósmicos del universo: la ceiba blanca para el norte, la ceiba amarilla para el sur, la ceiba roja para el este, y la ceiba negra para oeste.

Este árbol es el puente que une la tierra con el cielo y el inframundo, donde cada uno de estos tres planos es formado por varios niveles; 13 para el cielo y 9 para el inframundo o Xibalbá ganándose así el nombre de “Axis Mundi” o el eje del mundo.
La ceiba también tiene un papel dentro de la leyenda de la Xtabay; ya que es a donde ella lleva a los hombres que logra hechizar con sus encantos, los cuales terminan espinados entre el majestuoso árbol.

La importancia de la ceiba trasciende la cultura hasta el ecosistema del que forma parte. En México podemos encontrarla desde Tabasco y Chiapas hasta toda la Península de Yucatán. En algunos sitios puede llegar a medir más de 40 metros y su tronco puede tener varios metros diámetro. Su floración toma lugar entre los meses de enero y marzo, cuando sus cápsulas se abren y liberan un vello sedoso de color blanco a plateado; el cual rodea sus semillas.
Algo curioso del crecimiento de este árbol, es que parece que siempre sus ramas crecen orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, tal cual lo dice el Popol Vuh.
Uno de los árboles de ceiba más famosos hoy en día se encuentra en el poblado de Solferino cerca de la Isla de Holbox en Quintana Roo. Se le conoce cómo el árbol milenario; el cual se cree tiene más de 700 años de edad y se dice qué quien lo abrace dejará de sentir todos sus males.

Los poderes curativos de la ceiba también se encuentran en su corteza, que al ser hervida puede servir para sanar heridas, reumatismos, así como un antiespasmódico diurético.
La resina puede ser usada para aliviar malestares intestinales y sus hojas ayudan a la cicatrización de heridas por contener altas concentraciones de alcanfor.






