
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) revocó la suspensión que permitía a Grupo Xcaret utilizar elementos del patrimonio cultural maya en su publicidad, priorizando los derechos de identidad de los pueblos originarios de Quintana Roo.
El conflicto jurídico que escaló hasta la Suprema Corte, se originó en 2022 tras una denuncia ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor). El Gran Consejo Maya de Quintana Roo reclamó la apropiación indebida de su iconografía y elementos simbólicos con fines de lucro, aunque en 2025 se intentó un acuerdo de colaboración y apoyo a la investigación, el máximo tribunal determinó que la explotación comercial de estos símbolos requiere un consentimiento libre, previo e informado de todas las comunidades, un estándar constitucional que no ha sido plenamente satisfecho.
En el Caribe Mexicano, una región donde la marca “Maya” es el principal activo de atracción internacional, la decisión obliga a una de las empresas turísticas más importantes de México a retirar simbología de sus plataformas digitales y campañas publicitarias. El fallo establece un precedente para otros desarrollos en la Riviera Maya y Cancún, delimitando la frontera entre la promoción turística y la explotación no autorizada de la herencia cultural indígena.
La resolución se basa en los siguientes puntos técnicos y legales:

Tras el revés judicial, organismos como el Consejo Hotelero del Caribe y la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya manifestaron su respaldo a Grupo Xcaret. Los líderes empresariales expresaron su preocupación por la posible “criminalización” de la promoción cultural, por otro lado el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz enfatizó que ningún acuerdo con organizaciones aisladas sustituye el derecho colectivo de los pueblos sobre su patrimonio, subrayando que la inversión privada no otorga derechos de propiedad sobre la cultura ancestral.
Para los viajeros que visitan Playa del Carmen y sus alrededores, este fallo no implica el cierre de parques, pero sí una transformación en la forma en que se presentan las experiencias. Eventos icónicos como la Travesía Sagrada Maya o el Festival de Vida y Muerte continuarán, pero bajo un escrutinio legal más estricto sobre cómo se comercializan sus imágenes, el objetivo es transitar hacia un turismo de experiencia más ético, donde el visitante tenga la certeza de que la cultura que consume es respetada y validada por sus legítimos herederos.
El caso Xcaret se convierte en el referente nacional para la aplicación de la Ley General de Salvaguardia de los Elementos de la Cultura e Identidad de los Pueblos y Comunidades Indígenas. En el futuro cercano, las empresas del sector deberán implementar mecanismos de reparto de beneficios y procesos de consulta formal antes de lanzar campañas basadas en elementos identitarios. Este fallo redefine la relación entre las grandes corporaciones y las comunidades originarias en el México del siglo XXI.






