
CIUDAD DE MÉXICO. – La solidaridad internacional comenzó a tomar forma en el epicentro de la tragedia, una de las delegaciones más esperadas por la comunidad internacional y el pueblo venezolano ha tocado tierra: el contingente de rescate de México. Junto a un equipo de 25 especialistas altamente entrenados, las miradas y las esperanzas se posan sobre cuatro héroes de cuatro patas cuyos nombres ya resuenan con fuerza en el ámbito del rescate mundial: Orly, Balam, Kenai y Halley.

Los canes acompañados por sus manejadores y entrenadores, se han integrado de inmediato a las zonas de desastre tras los devastadores sismos que azotaron a Venezuela el pasado miércoles 24 de junio. La situación en el país sudamericano es crítica, y cada minuto cuenta para encontrar sobrevivientes atrapados en las estructuras colapsadas.
El panorama al que se enfrenta la delegación mexicana es desolador, el pasado miércoles, dos potentes movimientos telúricos sacudieron la geografía venezolana con una diferencia de apenas unos segundos entre sí. El segundo de estos sismos, que alcanzó una magnitud de 7.5, ha sido catalogado por los expertos sismológicos como uno de los más intensos y destructivos registrados en la nación sudamericana en el último siglo.
Hasta el último balance oficial emitido por las autoridades locales y los organismos de socorro internacionales, la cifra de víctimas mortales asciende a casi 1,500 personas, mientras que los heridos superan los 3,200. Las réplicas constantes y la inestabilidad de los edificios colapsados han convertido las labores de rescate en una carrera contrarreloj sumamente peligrosa, ante la magnitud de la emergencia, brigadas de rescate de nueve países, entre ellos España, Suiza, El Salvador y México, han desplegado misiones humanitarias de urgencia.
Para entender el impacto de la llegada de estos ejemplares es necesario conocer sus historias, su linaje y la rigurosa preparación que los respalda.
Orly y Balam son dos ejemplares de la raza Border Collie que pertenecen a la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de la Cruz Roja Mexicana, con sede en el estado de Querétaro. Su participación en desastres tiene un profundo lazo emocional y de justicia en México, ambos son hijos de Athos, el legendario perro rescatista de la Cruz Roja que se convirtió en un símbolo nacional tras sus labores de ayuda en el terremoto de la Ciudad de México del 19 de septiembre de 2017.


La historia de Athos conmovió al país cuando en junio de 2021 fue trágicamente envenenado con salchichas en Querétaro, un ataque en el que murió su compañero Tango y donde el propio Balam resultó gravemente herido, logrando sobrevivir. Aquel lamentable suceso marcó un hecho histórico en la jurisprudencia mexicana, derivando en el primer juicio penal por maltrato animal en el país, que concluyó con una sentencia de 10 años de prisión para el responsable, hoy, Orly y Balam honran la memoria de su padre salvando vidas alrededor del mundo.
Junto a los hermanos Border Collie se encuentran Kenai y Halley, dos caninos adiestrados bajo los más estrictos estándares internacionales. Estos ejemplares completan el grupo de cinco binomios caninos (perro y manejador) que integran la comitiva mexicana, su entrenamiento les permite desplazarse de manera ágil en terrenos sumamente inestables, donde el peso de un rescatista humano podría provocar un segundo colapso de estructuras.
La delegación mexicana no viaja ligera, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que el contingente está compuesto por 25 especialistas pertenecientes a la Unidad de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) de la Cruz Roja Mexicana, la Brigada de Rescate Internacional Cancún (USAR BRIC) y un elemento de la emblemática brigada de los Topos Azteca.
Para garantizar la autonomía del equipo en el terreno de operaciones, México desplegó 3.5 toneladas de equipo técnico y herramientas avanzadas. Esto incluye localizadores electrónicos, cámaras térmicas, equipo de apuntalamiento hidráulico y los suministros necesarios para los canes.
El entrenador y manejador de Orly y Balam, Edgar Martínez, quien lidera parte del componente canino, compartió un emotivo mensaje a través de sus redes sociales momentos antes del despegue que conmovió a miles de usuarios:
“¡Vamos con el corazón por delante y la esperanza como destino!”
En escenarios donde el hormigón, las varillas y los escombros forman capas densas de varios metros de altura, la tecnología a menudo encuentra límites. Es allí donde el instinto y el adiestramiento de Orly, Balam, Kenai y Halley marcan la diferencia.
Estos perros están entrenados para discriminar los olores del entorno y concentrarse exclusivamente en el aroma de la adrenalina y el sudor humano de personas vivas atrapadas. Su capacidad olfativa les permite detectar presencia humana a grandes profundidades y a largas distancias en una fracción del tiempo que le tomaría a un equipo humano provisto de sensores de movimiento o calor, cuando un can realiza un “marcado” (ladrido continuo en un punto específico), los rescatistas humanos concentran toda la maquinaria en esa coordenada precisa.
Esta no es una prueba de fuego inicial para el equipo mexicano, en febrero de 2023, Orly y Balam fueron parte fundamental de la misión de rescate que México envió a Turquía tras los devastadores terremotos en la frontera con Siria.
En aquella compleja misión en Medio Oriente, el desempeño de los canes queretanos fue extraordinario: tras 11 días de ininterrumpidas labores bajo temperaturas extremas, lograron la localización con vida de 4 personas y la recuperación de 36 cuerpos de víctimas fallecidas, brindando paz a decenas de familias. Por esta destacada labor humanitaria, el H. Cuerpo de Bomberos de San Juan del Río les otorgó una medalla conmemorativa a su regreso.
Hoy, con mayor madurez y un entrenamiento reforzado, enfrentan en Venezuela uno de los retos más grandes de sus carreras, llevando consigo la representación, el respeto y la esperanza de todo un país que sabe perfectamente lo que significa levantarse de entre los escombros.






