
Durante la conferencia matutina de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo realizada el 18 de octubre de 2024 la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez hizo una declaración impactante que reaviva una de las heridas más profundas de la política mexicana: el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Rodríguez aseguró que Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública encubrió al segundo tirador involucrado en el magnicidio del candidato priista uno de los crímenes más controversiales en la historia reciente de México.
Según las declaraciones de Rosa Icela Rodríguez las pruebas recabadas por la Fiscalía General de la República (FGR) apuntan a que García Luna protegió a Jorge Antonio un agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) quien estaba asignado a la seguridad de Colosio el día de su asesinato. La evidencia más reveladora indica que se encontró sangre de la víctima en la ropa de este agente lo que ha provocado una nueva ola de cuestionamientos sobre la verdadera naturaleza del ataque ocurrido en 1994.
Este hallazgo se suma a décadas de especulación y teorías sobre la posibilidad de que un segundo tirador estuviera involucrado en el atentado que acabó con la vida de Colosio. Hasta ahora la versión oficial señalaba a Mario Aburto Martínez como el único responsable del asesinato pero las nuevas pruebas parecen cambiar el rumbo de la investigación.
El asesinato del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se considera uno de los eventos más trágicos y polémicos en la política mexicana. Fue asesinado el 23 de marzo de 1994 durante un mitin en Lomas Taurinas, Tijuana un hecho que conmocionó al país y al mundo entero este crimen ha sido comparado con el asesinato de Álvaro Obregón en 1928 por ser ambos ataques dirigidos contra figuras clave de la política mexicana.
Desde entonces el caso ha estado rodeado de teorías conspirativas, dudas y controversias. La idea de que podría haber existido un segundo tirador ha sido discutida en numerosas ocasiones pero las nuevas acusaciones contra García Luna y su presunto encubrimiento de Jorge Antonio ofrecen una nueva perspectiva sobre lo que realmente sucedió ese fatídico día.
Quien en su momento fue considerado uno de los hombres más poderosos en el ámbito de la seguridad nacional en México ha enfrentado diversas acusaciones de corrupción y vínculos con el crimen organizado en los últimos años. Esta nueva acusación por parte de Rosa Icela Rodríguez sobre su papel en el encubrimiento del segundo tirador profundiza aún más las sospechas sobre su integridad y su papel en los oscuros manejos de la política mexicana.
Las implicaciones de estas acusaciones son significativas tanto a nivel político como jurídico si se confirma que realmente encubrió al segundo tirador, no solo reescribiría una parte fundamental de la historia moderna de México abriría la puerta para que se reabran investigaciones y se procese a otros posibles implicados en el complot.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha respaldado las declaraciones de Rosa Icela Rodríguez, asegurando que su gobierno está comprometido a esclarecer este caso histórico cueste lo que cueste.






