
Un año se termina y la pregunta vuelve a surgir: ¿dónde cenar, dónde brindar y cómo recibir las primeras horas del Año Nuevo? Para muchas familias y viajeros, la respuesta está fuera de casa, en hoteles y espacios que convierten la noche del 31 de diciembre en una experiencia completa, con cenas especiales, ambientes únicos y propuestas pensadas para cerrar ciclos y comenzar nuevos.
Campeche se ha consolidado como uno de los destinos ideales para despedir el año, gracias a su riqueza histórica, su cercanía con la naturaleza y su oferta hotelera que mezcla tradición, confort y exclusividad. Desde antiguas haciendas coloniales hasta refugios ecológicos en la selva y casonas boutique en el corazón del centro histórico, hay opciones para distintos estilos de viaje.
Hacienda Uayamón es una de las joyas más emblemáticas del estado, con un ambiente sofisticado rodeado de selva maya, este hotel ocupa una majestuosa construcción del siglo XVIII que conserva pisos del siglo XIX, techos altos, mobiliario colonial y jardines románticos que evocan otra época. Recibir el Año Nuevo aquí es hacerlo entre historia viva y silencio natural.
Fundada en el siglo XVI, Uayamón cuyo nombre en lengua maya significa “donde desciende el espíritu” fue primero ganadera y luego una próspera productora de maíz, palo de tinte y henequén. En el siglo XIX, la familia Carvajal modernizó la hacienda con electricidad y ferrocarril, dejando un legado arquitectónico que hoy asombra a los visitantes.
Actualmente, ofrece suites de lujo, algunas con piscina privada, de un restaurante de especialidades mexicanas ideal para una cena de fin de año elegante y memorable. Hospedarse aquí implica conectar con la historia, la gastronomía y la energía mística de la selva campechana, a solo 30 kilómetros del aeropuerto de Campeche.
Para quienes prefieren despedir el año rodeados de naturaleza pura, el Hotel Puerta Calakmul es una opción inigualable. Ubicado en medio de la selva y muy cerca de la Reserva de la Biósfera de Calakmul, este refugio ecológico permite una desconexión total del ritmo urbano, ideal para comenzar el nuevo ciclo con calma y reflexión.
Cuenta con cabañas integradas al entorno natural, alberca, restaurante y bar, de recorridos guiados a zonas arqueológicas como Calakmul, Becán, Chicanná, Balamkú y Xpujil. Su ubicación estratégica lo convierte en el alojamiento más cercano a uno de los sitios arqueológicos más importantes de México.
Pasar el Año Nuevo en Puerta Calakmul significa dormir bajo un cielo estrellado, despertar entre sonidos de la selva y reconectar con lo esencial. Es una experiencia pensada para viajeros que buscan paz, naturaleza y un inicio de año lejos del ruido.
En contraste para quienes desean recibir el año nuevo con comodidad urbana y encanto histórico, el Hotel Boutique Casa Lanz XVII es una excelente alternativa. Esta casona de más de 500 años, completamente restaurada, se ubica a solo 100 metros de la Catedral de Campeche, en pleno centro histórico.
Casa Lanz conserva el alma colonial con elementos artesanales de Campeche y Yucatán, combinados con amenidades modernas como plataformas de streaming, internet de alta velocidad y bicicletas incluidas para recorrer la ciudad amurallada. Su cercanía con el Paseo Marítimo permite disfrutar de caminatas nocturnas y brindis frente al mar.
Su ubicación estratégica facilita el acceso a museos, iglesias y restaurantes, haciendo un punto de partida ideal para explorar Campeche durante los primeros días del año. La experiencia es íntima, acogedora y perfecta para parejas o viajeros que buscan un ambiente tranquilo y con identidad.
Ya sea entre los muros centenarios de una hacienda, la inmensidad verde de la selva o las calles empedradas del centro histórico, el estado ofrece escenarios únicos para despedir el año y recibir el siguiente. Más que una cena o una fiesta, se trata de vivir una experiencia que marque el inicio de un nuevo capítulo.
Redes sociales
Hotel boutique, Casa Lanz, siglo XV11 centro, catedral