Yotzin: El hombre Precerámico que revoluciona la historia en Santa Lucía

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha revelado un hallazgo sorprendente en el yacimiento de Santa Lucía un esqueleto humano, conocido como “Yotzin”, que podría ser el único hombre precerámico descubierto en la región. Este descubrimiento, realizado durante las excavaciones para la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), promete arrojar nueva luz sobre las primeras poblaciones que habitaron México.

Un esqueleto con historia

“Yotzin”, cuyo nombre significa “único” en náhuatl, es un esqueleto masculino de entre 25 y 30 años de edad al momento de su muerte y una estatura de 1.75 metros. El esqueleto, recuperado en un 80%, incluye un cráneo semicompleto sus características morfológicas y antropométricas lo sitúan presumiblemente como un cazador-recolector del final del Pleistoceno, hace aproximadamente 10,000 años.

Detalles del descubrimiento

El esqueleto fue encontrado en el sitio denominado M3, cerca del cerro y poblado de Xóloc, a 2,241.58 metros sobre el nivel del mar. El equipo arqueológico, liderado por el arqueólogo Rubén Manzanilla López y conformado por expertos en biología, geología y antropología física, ha trabajado meticulosamente en el análisis de los restos“Yotzin” fue descubierto flexionado, con el tórax destruido y el cráneo roto a la altura de la nariz y el ojo izquierdo la coloración negruzca de los huesos indica que estuvo inmerso en un sedimento particular.

Características físicas y antropométricas

El antropólogo físico Jorge Arturo Talavera González, quien realizó la primera fase de estudio, destaca que “Yotzin” presenta características típicas de los primeros pobladores de América. El cráneo alargado (dolicocráneo), la mandíbula ancha y las extremidades robustas son indicativos de un cazador-recolector además, la platicnemia observada en las tibias, característica de los pueblos primitivos, proporciona más evidencias de su antigüedad.

Talavera también encontró marcas de actividad intensa en los huesos, indicando que “Yotzin” realizaba ejercicios extenuantes y caminaba largas distancias. El desgaste severo en los dientes, sin presencia de caries, sugiere que utilizaba su dentadura como herramienta para trabajar pieles o fibras, una práctica común en sociedades precerámicas.

El Contexto del hallazgo

Los estudios de paleoambiente y estratigrafía realizados por el biólogo Lauro González Quintero y otros investigadores del INAH revelan que “Yotzin” fue enterrado en un área que solía ser un pantano, datado entre 20,000 y 13,000 años antes del presente este entorno geológico corresponde a un periodo interglaciar, crucial para entender las condiciones de vida de los primeros habitantes de la Cuenca de México.

Importancia del descubrimiento

Este hallazgo es especialmente significativo, ya que desde 1984, cuando se descubrió el cráneo del Hombre de Chimalhuacán, no se habían encontrado restos humanos de la época precerámica en la región. Podría proporcionar información valiosa sobre los estilos de vida, las enfermedades y las prácticas de los primeros pobladores de México.

Próximos Pasos en la investigación

Aún faltan estudios de radiocarbono para confirmar la antigüedad exacta. El equipo del INAH espera realizar estos fechamientos en una fase posterior de la investigación, lo que permitirá una comprensión más precisa de su contexto histórico.

Evento informativo

El próximo jueves 20 de junio de 2024, a las 11:30 horas, el INAH presentará un programa especial sobre este hallazgo dentro de la serie “Somos nuestra memoria”, disponible en el canal de YouTube de Radio INAH. Este evento ofrecerá una oportunidad única para conocer más detalles sobre “Yotzin” y su importancia en la prehistoria mexicana.

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