
Alejandro ‘Alito’ Moreno ha asegurado su control sobre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hasta 2032, instaurando lo que muchos consideran una dictadura partidista. En una controvertida decisión, junto a sus delegados “incondicionales”, se aprobaron reformas a los estatutos del partido que permiten su reelección en la presidencia del PRI este movimiento ha generado reacciones encontradas dentro del partido y ha despertado temores sobre su futuro.
En agosto de 2015, durante el Congreso Nacional de la CNC en Durango, el entonces presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, advirtió sobre una posible hecatombe dentro del partido si no se tomaban medidas correctivas. Nueve años después, sus pronósticos parecen haberse cumplido la 24 Asamblea Nacional del PRI, celebrada en la Ciudad de México, aprobó alrededor de 40 reformas a los estatutos y lineamientos internos del partido entre estas reformas, destaca la reelección de Alito Moreno por ocho años más.
A pesar de las fuertes oposiciones dentro del partido, la decisión de reformar los estatutos fue unánime. El sábado anterior a la Asamblea, un grupo numeroso de priistas sinaloenses realizó un exhorto público a los delegados del PRI en el estado para que no votaran por las modificaciones pedían la inclusión de toda la militancia, eliminar el centralismo y un rotundo no a la reelección. Sin embargo, sus voces no fueron escuchadas.
El exhorto iba dirigido a los más de 40 delegados priistas que tendrían voz y voto en la Asamblea. Entre los priistas notables que firmaron el exhorto estaban Aaron Irizar López, Cenobio Ruiz, Andrés Félix, Evelio Plata, Geovanny Escobar, “Ponchín” Inzunza, Aglaee Montoya, Ramiro Garza, Nora Arellano, Oscar Lara Esquer, Jesús Burgos Pinto, entre otros.
En el texto, los priistas sinaloenses señalaban: “Amigas y amigos asambleístas confiamos en ustedes que harán lo correcto, lo que su conciencia les dicte, ustedes pueden ser la gran diferencia”. A pesar de estas palabras, el voto fue unánime, vitoreando a su líder, Alito Moreno, quien desde ese momento aseguró su control sobre el partido.
Muchos ven en esta decisión un paralelismo con la trayectoria del PRD, que ha visto una disminución significativa en su relevancia política. La misión de Alito Moreno parece ser llevar al PRI hacia una posible extinción para 2032, especialmente después de los peores resultados electorales en la historia del partido esta reelección abre la puerta a un control prolongado, generando incertidumbre sobre el futuro del PRI.
Con la aprobación de estas reformas, el PRI se enfrenta a un futuro incierto la decisión de perpetuar el liderazgo ha generado divisiones internas y una creciente oposición. La pregunta ahora es si el partido podrá sobrevivir a esta etapa o si seguirá el camino hacia la irrelevancia, tal como muchos predicen.
La reelección ha generado una ola de reacciones tanto dentro como fuera del partido. Algunos ven esta movida como una estrategia para mantener el control y consolidar el poder, mientras que otros lo consideran un golpe mortal para la democracia interna del PRI la falta de inclusión de voces disidentes y la aprobación unánime sin debate reflejan un panorama preocupante para el futuro del partido.






