
En un movimiento estratégico para consolidar a México como la capital audiovisual de América Latina, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la presidenta Claudia Sheinbaum anunciaron un paquete integral de incentivos fiscales destinados a la industria cinematográfica. Esta iniciativa busca frenar la fuga de capitales creativos, fortalecer la soberanía cultural y garantizar que la Ciudad de México siga siendo el epicentro de las producciones internacionales y nacionales en este 2026.

El encuentro en el Salón Tesorería de Palacio Nacional no fue solo una reunión protocolaria, un foro de concertación con los máximos exponentes del cine mexicano. En este recinto histórico, la administración federal y capitalina delinearon una hoja de ruta que coloca a la cultura en el centro del desarrollo económico, la presencia de la comunidad cinematográfica organizada subraya un consenso inédito entre el Estado y el sector privado para revitalizar la cinematografía como un bien público y una industria competitiva.
El impacto principal de esta política es la retención de la industria. Durante años, diversas producciones mexicanas migraron a otros países buscando beneficios económicos que México no ofrecía, con estos nuevos estímulos:

La Secretaría de Cultura federal, dirigida por Claudia Curiel de Icaza, detalló los pilares técnicos de este impulso:
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, fue enfática al señalar que este es un “momento maravilloso” para el cine nacional. A través de sus plataformas digitales, la mandataria reconoció el liderazgo de la Presidenta y la gestión de la secretaria Curiel:
“Reconozco el gran trabajo que se está haciendo; estos incentivos siguen abriendo camino para las y los creadores. Apoyar la cultura significa apostar por comunidades más vivas y unidas, donde cada voz tenga la oportunidad de ser escuchada”.
Por su parte, Claudia Curiel subrayó que el objetivo es “fortalecer la industria nacional para que nuestras creadoras y creadores no tengan que irse del país para realizar sus sueños”.
Esta acción posiciona a la Ciudad de México y al país como referentes de la Economía Naranja (economía creativa). Al ser el cine una de las industrias que más rápido se recuperó tras la pandemia, el respaldo estatal garantiza una estabilidad a largo plazo, la relevancia radica en que, por primera vez en años, hay una alineación total entre el presupuesto federal, las leyes fiscales y la voluntad política estatal para proteger el patrimonio audiovisual.
Con la implementación de estos incentivos, se proyecta un incremento del 25% en las filmaciones en territorio nacional para el cierre de 2026. El futuro de la industria en la Ciudad de México contempla:






