
CIUDAD DE MÉXICO. — La euforia por el Mundial 2026 sigue rindiendo frutos en la cultura popular mexicana, lo que comenzó como un momento entrañable y espontáneo durante la justa futbolera, cuando un simpático pato paseaba con su playera de la Selección Mexicana tras el partido debut frente a Sudáfrica, se ha transformado en un verdadero fenómeno comercial y mediático. Se trata del Pato Merlín, la icónica mascota no oficial del torneo, que oficialmente ha dado el salto al mundo de la moda de la mano de la emblemática marca mexicana Panam.

De la cancha a la moda
En un evento multitudinario que reunió a decenas de seguidores y curiosos, la familia humana de Merlín y directivos de la marca de calzado cortaron el listón inaugural de la sucursal.. El acontecimiento sirvió como escenario perfecto para presentar de manera oficial la colección especial, una colaboración que celebra la identidad, la cultura popular mexicana y el afecto del público por los animales.
La colaboración rescata algunos de los siluetas más vendidas de la firma nacional e interviene sus diseños con la paleta de colores distintiva del famoso plumífero. El calzado presenta una base de color blanco que evoca las plumas de Merlín, complementada con agujetas en tonos naranja brillante, naranja mate y el blanco clásico, emulando el característico tono del pico y patas del ave.
Como un valor agregado para coleccionistas y fanáticos del fenómeno viral, cada par incluye cinco pines y charms metálicos coleccionables que retratan pasajes emblemáticos en la vida pública del personaje: Caracterizado de mago, su aparición en la Lotería Nacional, sus tres momentos futbolísticos más Virales durante la Copa del Mundo y un distintivo patito de metal, la colección consta de una tirada limitada de entre 200 y 500 pares, disponibles en números del 22 al 29 y con rangos de precio que oscilan entre los 549 y los 949 pesos mexicanos.
Detrás del fenómeno publicitario se encuentra una familia trabajadora que no contemplaba transformar a su mascota en una celebridad internacional. Karla Ivette Gómez, dueña y cuidadora principal de Merlín, relató que la integración del pato a las actividades públicas ocurrió de forma totalmente orgánica, pues solían llevarlo consigo a su lugar de trabajo para procurarle cuidados permanentes y evitar que sufriera algún daño o envenenamiento al quedarse solo en casa.

Pese a que la popularidad del ave cambió drásticamente la dinámica familiar, sus propietarios enfatizan que mantienen la misma esencia de esfuerzo y dedicación, la colaboración comercial con marcas nacionales tiene un propósito claro: apoyar el comercio local e impulsar el bienestar de la mascota. Como parte del acuerdo institucional, el 10 por ciento de las ventas generadas por la línea de tenis se destinará directamente a la familia Gómez, estos recursos permitirán cubrir las necesidades específicas y cuidados de salud que requiere Merlín para mantenerse en óptimas condiciones, entre los que destacan una alimentación balanceada, suplementación vitamínica, periodos de descanso adecuados y sus habituales baños de agua.
La incursión en el calzado deportivo representa únicamente una pieza del abanico comercial proyectado alrededor del ave, luego de concretar el registro oficial de su marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la imagen ha comenzado a expandirse a otras líneas de productos, incluyendo gorras, playeras y bolsos con un precio accesible aproximado de 119 pesos, de mercancías distribuidas a través de sus canales oficiales y plataformas como Instagram.
La sorpresa final durante la presentación fue el lanzamiento del videojuego móvil oficial “Pato Merlín Run”, ya disponible para descarga en sistemas Android y iOS. La aplicación, orientada a usuarios de todas las edades propone una dinámica del estilo endless runner donde los jugadores controlan al ave mientras esquiva obstáculos, salta, golpea balones de fútbol y desbloquea atuendos especiales, con calificaciones que promedian 4.9 de 5 estrellas en las tiendas digitales, el videojuego confirma que la huella del Pato Merlín superó los límites de las canchas para asentarse como un elemento vivo del entretenimiento popular.






