
En el corazón de Campeche, la comunidad de Nunkiní revela su tesoro culinario: el dzintu’un, una delicia que comparte similitudes con la cochinita pibil, pero que encierra secretos de sabor y preparación únicos. Descubre la magia de esta tradición culinaria que se cocina a fuego lento bajo la tierra y conquista paladares con cada bocado.
Explorando el Mundo del Dzintu’un en Nunkiní
A simple vista, el dzintu’un puede parecerse a la conocida cochinita pibil, compartiendo colores, aromas y la deliciosa presentación en taco con cebollita morada y salsa de chile habanero. Sin embargo, la verdadera diferencia radica en su técnica de cocción. En la comunidad de Nunkiní, a poco más de 100 kilómetros de la capital campechana, Rogelio Esteban Dzeek ha perfeccionado el arte de preparar dzintu’un durante 30 años.

Mientras que la cochinita pibil se coloca en ollas de aluminio dentro de “una lata” antes de entrar al pib, el dzintu’un toma un camino diferente. La carne de cerdo marinada se dispone sobre varas de árbol de guano directamente en contacto con la fuente de calor del horno, cubierta con hojas de plátano y finalmente enterrada bajo tierra, creando una experiencia culinaria única en su tipo.
El Proceso Cautivador de Preparación
Rogelio, quien aprendió este arte a los ocho años junto a su padre, nos sumerge en el proceso cautivador. La carne de cerdo se marina con una mezcla de ingredientes auténticos: axiote, naranja agria, orégano, comino, clavos, pimienta y ajo. Este conjunto de sabores se convierte en el alma del dzintu’un, aportando su distintivo color rojizo y su sabor inconfundible.
El ritual comienza con la creación del pib, un horno bajo la tierra. Rogelio utiliza madera de árboles locales y piedras para encender el horno, calentándolo a la perfección antes de recibir la carne. Este proceso, que toma aproximadamente una hora, asegura que la temperatura sea la adecuada para lograr una cocción perfecta.
Dzintu’un y Cochinita Pibil: Colores y Sabores que Conquistan
Aunque comparten la esencia del pib, la forma en que el dzintu’un abraza las ramas del árbol de guano y se entrega al calor directo del horno añade un toque distintivo. Después de un par de horas bajo tierra, surge un manjar jugoso y lleno de sabor, listo para convertirse en el protagonista de un extraordinario taco.
Rogelio, hoy en día, comparte su talento vendiendo la cochinita pibil en el mercado del municipio y el dzintu’un solo por pedido vía WhatsApp, llevando consigo la autenticidad y tradición de Nunkiní a cada plato. Esta experiencia culinaria va más allá de un simple taco, es un viaje sensorial que te sumerge en las raíces gastronómicas de Campeche.






