
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS. En el entramado de los Altos de Chiapas, donde los usos y costumbres tejen la vida cotidiana y la niebla suele abrazar las montañas, se ha escrito una página que redefine el futuro de las comunidades originarias. Susi Bentzulul, una joven psicóloga e investigadora tsotsil, ha sacudido las estructuras de la academia tradicional al convertirse oficialmente en la primera mujer indígena originaria de San Juan Chamula en alcanzar el grado de Doctora.

Su titulación en el Doctorado en Estudios de Género por el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA) de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) no es un logro ordinario. El sínodo que avaló la defensa de su tesis doctoral no solo certificó una investigación de excelencia respaldada por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONACYT), atestiguó la culminación de una épica familiar y colectiva contra la inercia del olvido.
Para comprender el impacto de la Doctora Bentzulul en la historia contemporánea de Chiapas, es necesario descender hasta la raíz de su genealogía. Susi es la primera hija y la primera nieta de su familia en pisar una institución de educación superior y, por extensión, en alcanzar el peldaño más alto de la especialización científica.
La distancia intelectual y social que recorrió en una sola vida es monumental: sus padres y sus abuelos nunca tuvieron la oportunidad de asistir a la escuela. Crecieron en una época donde el alfabeto era un territorio vedado para el indígena y doblemente clausurado para las mujeres de las comunidades originarias.
“Este doctorado carga con el peso y el honor de los nombres de mis ancestros. Mis abuelos y mis padres no supieron lo que era sostener un libro escolar o escribir su propio nombre en una libreta, pero tuvieron la sabiduría y la resistencia de abrirme los caminos. Yo sostengo el título, pero el logro es de toda una generación que resistió en el silencio”, manifestó con profunda emoción la investigadora.
El camino de Bentzulul en la academia comenzó años atrás al graduarse como Licenciada en Psicología, una disciplina que le otorgó las primeras herramientas para entender las complejidades de la salud mental, el tejido social y el comportamiento humano. Sin embargo, su propia vivencia como mujer tsotsil en un entorno con profundas raíces normativas tradicionales la empujó a buscar respuestas más profundas.
Fue así como ingresó al riguroso programa del CESMECA para cursar la Maestría y, posteriormente, el Doctorado en Estudios de Género. Desde esta trinchera teórica, ha enfocado sus esfuerzos en un ejercicio de descolonización del conocimiento, su trabajo de investigación no observa a las comunidades desde fuera; analiza las dinámicas de poder, la construcción de la identidad femenina, la participación política y los derechos de las mujeres indígenas desde dentro, utilizando su lengua materna y su cosmovisión como ejes analíticos y no como simples objetos de estudio folclóricos.
El triunfo resplandece con mayor fuerza al analizar el adverso ecosistema que las mujeres de los pueblos originarios deben sortear para acceder al posgrado en México. Su trayectoria visibiliza las barreras sistémicas que las políticas públicas de equidad aún luchan por derribar:

La relevancia trasciende el protocolo universitario y la dota de una responsabilidad social de proporciones históricas. San Juan Chamula, uno de los municipios con mayor fuerza cultural y política de la región tsotsil, tiene ahora un nuevo espejo para sus infancias y juventudes.
La investigadora insiste en que su trinchera no se quedará en los cubículos ni en los index de las revistas científicas; su meta es la democratización y el retorno del conocimiento a la comunidad.
La defensa exitosa de su tesis doctoral no es el final de un trayecto; es el acta de nacimiento de una nueva estirpe de pensadoras en el sureste mexicano. En un Chiapas que avanza con paso firme hacia el reconocimiento de sus diversidades, el nombre de Susi queda inscrito no solo en las actas de la UNICACH, en la memoria colectiva de un pueblo que hoy, gracias a su determinación, sabe que el conocimiento es el arma más poderosa para refundar la libertad.






