
La ciencia confirma una de las incógnitas que se tenían, ir a la playa es benéfico para el cerebro y varios estudios dieron la respuesta.

Con sus grandes paisajes, clima cálido y la cantidad de deportes acuáticos que se pueden practicar, ir a la playa te ayuda en la recuperación de energía.
Gran cantidad de estudios confirman que es la mejor medicina para el estrés y para “curar” muchos males que surgen como resultado de todo lo que hacemos en la vida cotidiana.
El sonido de las olas, el olor a sal y la sensación de caminar sobre la arena no solo son adictivos, sino que realmente hacen una diferencia en la salud y bienestar.
De acuerdo al estudio de la Pennsylvania State University, el sonido repetitivo y rítmico de las olas es lo que se denomina como no-amenazador, y eso significa que es una gran herramienta para ayudar a las personas a sentir más calma, a entrar en una especie de estado meditativo y hasta a fortalecer el cerebro y mejorar su salud.

Mientras que el Global Healing Center, señala que el color azul transmite calma y ayuda a reducir el estrés, así que algunos expertos están convencidos de que observar el agua azul del mar incluso puede cambiar la frecuencia de las ondas cerebrales y ayudar a entrar en un estado meditativo que es relajante y tiene todo tipo de beneficios, incluso podría ayudar a mejorar la calidad de sueño.
El aire siempre tiene un poco de sal que viene del mar, cuenta con iones negativos que también tienen un efecto calmante, que es esencial para controlar el estrés y la ansiedad.
Todo tipo de estudios, que datan desde los años 30 a la actualidad, dicen que los iones negativos incluso pueden ayudar a reducir la depresión y mejora el estado de ánimo, y esto es especialmente útil para reducir el famoso winter blues, o trastorno afectivo estacional.

El andar descalzo en la arena es una de las técnicas del Grounding, que ha demostrado tener todo tipo de beneficios para el cerebro, la salud física y mental.
Un reporte de la Revista de Medicina Alternativa y Complementaria dice que la arena está cargada negativamente, así que caminar descalzo le da al cuerpo una dosis de energía con carga negativa, lo que es relajante y tiene todo tipo de beneficios antiestrés.






