
Los aluxes, la Xtabay, el Uay Peek o el Uay Kekén se encuentran entre las historias o leyendas del mundo maya más conocidas entre propios y extraños.
Del poc-chuc al cenote de Maní
Entre yucatecos y visitantes cuando se habla de Maní una de las primeras cosas que vienen a la mente es su famoso poc-chuc, una comida típica hecha a base de carne de cerdo, jugo de naranja agria, cebolla, chile habanero y otros ingredientes.
Sin embargo, el mismo nombre de Maní tiene un significado que lo conecta con el cenote que se encuentra a la entrada de la población: “El lugar donde pasó todo”.

Llegando a Maní se encuentra un arco de piedra que tiene rejas, donde al bajar la escalinata hay un cenote que tiene inscrito un mensaje: Aquí es donde Diego de Landa hace su “acto de fe” quemando todo.
Leyenda del cenote de Maní
De acuerdo con el sitio web “Mitos y leyendas”, ahí Fray Diego de Landa ordeno su “acto de fe”, mandó a quemar documentos y destruir esculturas mayas en el movimiento franciscano para convertir a los autoctonos en la religión cristiana.
La leyenda del cenote de Maní es que cuando se acabe el agua del mundo en el único lugar que habrá el vital líquido es precisamente en ese cenote.
Del lugar saldrá una mujer vieja agarrando una serpiente, el dios Kukulcán, y exigirá una ofrenda, el sacrificio de un bebé.
Después de este acto la mujer ofrecerá a los indígenas una cáscara de cocoyol con agua, donde remojarán los labios y nunca más tendrán sed.






