
Más a lo largo de los años, la trayectoria del cantautor mexicano Aleks Syntek ha estado marcada no solo por sus éxitos en la industria pop y sus reconocidas producciones musicales, por una serie de controversias, polémicas en redes sociales y declaraciones públicas que han puesto en jaque su reputación digital. Desde enfrentamientos con géneros urbanos hasta recientes declaraciones que involucraron a figuras del medio y afirmaciones inverosímiles sobre éxitos de la música tropical, el intérprete se ha convertido en el centro de atención mediática en múltiples ocasiones.

Uno de los momentos más álgidos en la carrera reciente del compositor ocurrió durante las festividades patrias de septiembre de 2026. Tras un concierto accidentado en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México, donde el músico confrontó a asistentes que le pedían canciones ajenas y se desató un zafarrancho, el artista intentó justificarse a través de transmisiones en vivo en redes sociales lejos de calmar los ánimos, el discurso escaló a terrenos personales.
Durante una de estas transmisiones, lanzó una frase inconexa e imprevista que involucró de manera directa a la periodista Paola Rojas y al exfutbolista Luis Roberto Alves ‘Zague’, reviviendo innecesariamente un episodio mediático del pasado familiar de la comunicadora. Ante esto, Paola Rojas exigió públicamente un alto a la revictimización y al acoso digital pidiendo al cantante que no la involucrara en sus polémicas.

A esto se sumaron comparaciones desacertadas en las que el artista aseguró estar pasando por un desequilibrio mental, autocomparándose de forma irónica con personajes históricos y artistas de la talla de Salvador Dalí y Frida Kahlo, lo que provocó una fuerte ola de críticas por parte de colegas del medio y analistas de la industria.
Su imagen pública se ha visto envuelta en situaciones legales y de señalamiento digital delicadas relacionadas con interacciones con menores de edad. El antecedente más sonado ocurrió en 2018 con el caso conocido como Lemon Brick, cuando un adolescente británico de 17 años expuso capturas de pantalla de conversaciones en Instagram donde el músico lo calificaba de “lindo” (cute) y “sexy” en su momento, el artista se defendió argumentando que se trató de un malentendido derivado de su bajo dominio del inglés y que todo era una “broma”.
Años más tarde, las alertas volvieron a encenderse cuando una joven llamada Renata ‘N’ filtró nuevas conversaciones alegando comportamientos insistentes y de carácter acosador por parte del compositor. Sumado a esto a principios de 2024 se viralizó un fragmento de una entrevista donde el cantante relató que conoció a su actual esposa, Karen Coronado, en un bar de la Ciudad de México cuando ella era menor de edad y él ya rondaba los 23 años, generando un intenso debate en internet sobre la idoneidad de sus declaraciones.
En el ámbito estrictamente profesional, ha protagonizado una constante confrontación con la industria de la música urbana y el reguetón. El compositor se ha posicionado como un crítico severo de estos géneros, llegando a catalogarlos en el pasado de manera despectiva y arremetiendo contra exponentes de talla internacional como Bad Bunny.
Sus constantes quejas sobre el contenido explícito de las letras que se reproducen en espacios públicos lo han convertido en blanco de innumerables críticas, debates sobre la libertad creativa en la música y reacciones directas de otros artistas del género urbano —como Dani Flow, quien llegó a sugerirle públicamente la necesidad de recibir atención psicológica ante su evidente obsesión con el tema—.
Entre las controversias más surreales del artista destaca la ocasión en que aseguró públicamente que el icónico cantante tabasqueño Chico Che le había “robado” la idea de uno de sus más grandes éxitos, el tema “¿Quén pompó?”.
Según el relato de Syntek, cuando él tenía aproximadamente 16 años acudió a una zapatería con su primera novia y, para hacerse el gracioso se arrodilló y le dijo con voz de bebé: “¿Quén pompó zapatitos, quén pompó?”. Aseguró que en ese mismo lugar lo observaba un hombre con lentes de pasta y overol azul —quien resultó ser Chico Che—, concluyendo que el intérprete tabasqueño le había “fusilado” el chiste para volverse millonario.
La historia desató una ola de burlas y memes generalizados debido a una evidente incongruencia cronológica: mientras que Syntek tenía 16 años en 1985, la canción de Chico Che y La Crisis ya era un éxito rotundo desde 1981, cuando el compositor apenas era un niño. La anécdota fue tomada con humor por el público y familiares del fallecido artista, catalogándola como parte de los recurrentes relatos hiperbólicos del cantante.






