
Cuando se habla de cenotes en México, la mente viaja de inmediato a la calidez de la península de Yucatán o a la exuberancia de la Riviera Maya. Sin embargo en el norte del país, entre los matorrales y el terreno de tonalidades caoba que caracterizan el paisaje árido neoleonés, se resguarda una maravilla subterránea de belleza sobrecogedora a 300 kilómetros de Monterrey, en el ejido La Laguna del municipio de Galeana, se ubica el Pozo del Gavilán, una formación natural de dimensiones monumentales que reta la imaginación de quienes creían que estos abismos acuáticos eran exclusivos del sur de la República.
Con una abertura de 67 metros de diámetro y una profundidad vertical que alcanza los 82 metros hasta la base, este abismo impresiona a los visitantes desde el primer instante. En el fondo reposa un estanque de aguas azul turquesa de más de 30 metros de hondo, alimentado por gélidas corrientes subterráneas que, según estimaciones locales y científicas provienen del majestuoso Cerro del Potosí y se conectan con la cercana Laguna de Labradores la inmensidad de sus muros de piedra y el contraste de su espejo de agua con el entorno desértico convierten al Pozo del Gavilán en un tesoro natural tan misterioso como fascinante.
Pozo del Gavilán: El enigmático y majestuoso cenote
El origen del Pozo del Gavilán ha dado pie a un abanico de teorías que alimentan el folclore local los relatos populares de la zona sugieren que este enorme abismo es un centro energético de intensa gravedad donde frecuentemente se avistan objetos voladores no identificados (OVNIs). Entre las mitologías locales más peculiares, algunos pobladores incluso afirman que en sus aguas heladas habitan especies únicas como peces de cuatro ojos, otra hipótesis sugiere que el sitio comenzó como un pozo diminuto en la superficie y que el desgaste erosivo del clima terminó expandiéndolo hasta la enorme cavidad que se observa hoy en día.
Más allá de los relatos sobrenaturales, la explicación científica precisa que este espacio se formó mediante un proceso kárstico habitual en los cenotes, la disolución progresiva de la roca caliza a causa del paso del agua de lluvia y las filtraciones subterráneas provocó el colapso del techo de una antigua caverna, inundando el fondo y dejando al descubierto este imponente estanque. La unión de esta realidad geológica con las leyendas populares le otorga al Pozo del Gavilán una atmósfera enigmática que atrapa a expedicionarios de todo el mundo.
Para los amantes del ecoturismo y la adrenalina, el municipio de Galeana se consolida como un escenario privilegiado en el norte del país, el Pozo del Gavilán no es la excepción y exige un reto físico importante para quienes desean tocar sus aguas. El acceso hasta el espejo de agua únicamente es posible mediante un descenso en rappel que toma entre 40 minutos y una hora los primeros 20 metros de la bajada se realizan apoyando los pies sobre la pared de piedra, mientras que los 62 metros restantes consisten en una impresionante caída libre suspendida en el aire hasta llegar a la base.
Una vez en el fondo del cenote, los visitantes pueden recorrer el estanque a bordo de un kayak o practicar espeleísmo para contemplar las formaciones rocosas. Sin embargo, debido a que el agua se mantiene a temperaturas sumamente frías, nadar libremente no está recomendado a menos que se trate de buzos certificados que cuenten con el traje térmico y el equipo especializado necesario para sumergirse de manera segura el entorno se complementa con otros atractivos cercanos en Galeana, como el Cerro del Potosí, el arco natural de piedra denominado Puente de Dios y la Laguna de Labradores.
Para emprender el viaje hacia el Pozo del Gavilán desde la ciudad de Monterrey, se debe tomar la carretera Monterrey-Saltillo (Carretera 57) en dirección a Matehuala para posteriormente tomar la desviación que conduce a Galeana. Una vez en la cabecera municipal, se sigue el trayecto señalizado hacia la comunidad de La Ascensión hasta llegar al ejido La Laguna si el traslado se realiza desde Saltillo, la ruta inicia por la vía hacia Ramos Arizpe para incorporarse hacia el sur por la misma Carretera 57, la temporada más recomendable para realizar la visita abarca los meses de primavera y verano, periodo en que los caminos montañosos y el pavimento presentan mejores condiciones.
Debido a la complejidad del terreno y al carácter técnico de la actividad, es primordial considerar diversas precauciones de seguridad antes de emprender la expedición:
Uso de vehículo adecuado: Se sugiere realizar el trayecto en camioneta alta o vehículo con tracción 4×4, ya que el tramo final de terracería puede resultar complicado para autos pequeños.
Acompañamiento profesional: Bajo ninguna circunstancia se debe intentar descender al cenote de forma solitaria. Es indispensable contratar un guía local certificado en Galeana o sumarse a un tour especializado de aventura.
Equipo certificado: El descenso requiere cuerdas, arneses y equipo de rappel profesional bajo la supervisión de expertos en maniobras de altura.
Fotos de Fredy Guiando






