
La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, firmó un decreto histórico en Tihosuco, Quintana Roo, para elevar el turismo comunitario a rango de interés público. Esta medida instruye a Fonatur a destinar recursos directos y promoción a destinos gestionados por comunidades indígenas, buscando que la derrama económica de la industria turística se redistribuya hacia los pueblos originarios del sureste y otras regiones del país.
Desde la emblemática villa de Tihosuco, la mandataria calificó este acto como una forma de justicia para los pueblos indígenas. Al elevar el turismo comunitario a prioridad del Estado, se busca que la actividad no solo genere ingresos, sirva como herramienta para la preservación del patrimonio biocultural, el objetivo es que los visitantes conozcan el origen de la cultura maya viva, sus tradiciones, bordados y formas de habitar el territorio.
El Gobierno de México anunció que el impulso inicial se concentrará en tres regiones modelo que ya cuentan con esquemas de gobernanza comunitaria:

La implementación de esta política pública implica cambios operativos en el sector:
Sebastián Ramírez, director general de Fonatur, destacó que este decreto es el “instrumento más sofisticado de gobernanza” en la historia reciente del turismo en México.
“Es una nueva forma de trabajar; es poner en el centro a las comunidades, poner arriba a los de abajo y lograr que la derrama de esta industria gigante se redistribuya equitativamente”, puntualizó el funcionario.
Este modelo de turismo busca equilibrar el crecimiento del sureste, mientras se impulsan grandes obras de infraestructura, como el Puente Nichupté en Cancún (de 11 km), el turismo comunitario ofrece una alternativa de bajo impacto ambiental que fortalece la identidad local. La Presidenta enfatizó que esta actividad permite reconocer la grandeza de México a partir de la economía de sus pueblos originarios.
Con la firma de este decreto, se espera que otras regiones del país se organicen bajo el modelo de cooperativas. El Estado no solo actuará como promotor, como facilitador de servicios y planeación para garantizar que estos destinos sean sostenibles a largo plazo, convirtiendo al “turismo de a deveras” en un pilar del desarrollo nacional para finales de la década.






