
CIUDAD DE MÉXICO. — En el marco de la gran celebración de la Copa del Mundo 2026, de la que la Ciudad de México se enorgullece en ser una de las sedes oficiales, el corazón de la capital ha experimentado una asombrosa y colorida transformación visual. La administración local ha vestido de gala el primer cuadro del Centro Histórico con impresionantes figuras de cartonería que celebran la biodiversidad, el arte popular y las raíces prehispánicas del país, convirtiéndose de manera inmediata en el epicentro de atención para miles de visitantes locales, nacionales y extranjeros.

A solo unos pasos de la emblemática plancha del Zócalo capitalino —donde la pasión del fútbol se vive al máximo con las actividades del FIFA Fan Fest— las calles se han llenado de un ambiente festivo excepcional que rinde un vibrante homenaje a la identidad mexicana ante los ojos del mundo.
El despliegue ornamental que adorna diversos postes de luz y corredores peatonales del primer cuadro, destaca por sus monumentales figuras de cartonería diseñadas artísticamente con la apariencia de estar trepando por las estructuras urbanas. La propuesta estética elegida por las autoridades para enmarcar esta histórica justa deportiva global combina dos de los símbolos más icónicos y queridos de la cultura nacional:
Estas figuras decorativas guardan una total sintonía con la campaña gráfica oficial implementada en la capital. Son las mismas imágenes que se han pintado en diversos cruces viales y pasos peatonales acompañadas por la frase “La pelota vuelve a casa”, el eslogan del Gobierno capitalino para conmemorar el regreso del máximo torneo de fútbol a tierras mexicanas, el cual se encuentra impreso de forma visible en las bases de estas nuevas esculturas de cartonería.
El recorrido festivo y cultural se extiende más allá de la avenida 20 de Noviembre. Al adentrarse en la peatonal calle de 16 de Septiembre, los turistas y aficionados son recibidos por una atmósfera completamente diferente, dedicada a otra de las grandes pasiones y pilares de la cultura popular mexicana: la lucha libre profesional.
En este punto estratégico del Centro Histórico se han colocado instalaciones temáticas diseñadas para el deleite de los visitantes:

Al igual que las esculturas de la avenida principal, estos adornos dedicados al deporte de los costalazos integran en sus bases la misma consigna mundialista de la administración local, unificando toda la experiencia del Centro Histórico bajo el concepto de la gran fiesta del balompié.
El objetivo de las autoridades de ofrecer una calurosa, folclórica y memorable bienvenida a los miles de turistas internacionales se ha cumplido con creces. Durante todo el día, se pueden observar ríos de aficionados portando las camisetas de diversas selecciones del mundo deteniendo por completo su caminata para admirar el trabajo de los artesanos mexicanos, maravillados por el ingenio de la cartonería local.
Tanto los ajolotes gigantes como las máscaras de lucha libre y los motivos prehispánicos se han convertido en el escenario fotográfico perfecto de la temporada. Las redes sociales ya se encuentran inundadas de postales, historias y videos de creadores de contenido y visitantes de todo el globo, consolidando al Centro Histórico de la Ciudad de México no solo como un punto de encuentro para el aficionado al fútbol, un asombroso escaparate de la riqueza cultural, el arte urbano y la hospitalidad mexicana en este verano mundialista.
Fotos de Frida Sánchez | EL UNIVERSAL






