Veracruz se convierte en el escenario principal del thriller “No tengo miedo” de Netflix

De bosques a icónicos edificios: la producción filmada en Xalapa y sus municipios alrededor atrapa a la audiencia global

Xalapa, Veracruz. La riqueza cultural, la arquitectura colonial y la biodiversidad natural del estado de Veracruz se han posicionado en el centro de la atención audiovisual internacional tras el estreno de No tengo miedo, la nueva miniserie original producida por la plataforma de streaming Netflix. Bajo la dirección del reconocido cineasta mexicano Ernesto Contreras y fundamentada en la aclamada obra literaria del escritor italiano Niccolò Ammaniti (Io non ho paura), esta cuidada adaptación traslada el suspenso y la tensión dramática desde los campos del sur de Italia hacia las majestuosas fincas cafetaleras, los senderos neblinosos y las estructuras históricas de la región montañosa veracruzana.

El Director Ernesto Contreras Y Parte Del Equipo De Producción Dando Indicaciones A Un Grupo De Niños Actores Tomados De La Mano En Un Bosque, En Una Toma Detrás De Cámaras Donde Veracruz Se Convierte En El Escenario Principal Del Thriller “No Tengo Miedo” De Netflix.

Detrás De Cámaras: El Director Ernesto Contreras Dirige A Los Jóvenes Protagonistas En Medio De La Vegetación De La Región Montañosa, En Una Producción Donde Veracruz Se Convierte En El Escenario Principal Del Thriller “No Tengo Miedo” De Netflix.

Veracruz Escenario Principal Del Thriller No Tengo Miedo De

Un thriller de época ambientado en el México de 1986

La narrativa nos sitúa temporalmente en junio de 1986, justo en medio del entusiasmo popular generado por el Mundial de Fútbol en México. En este contexto, la historia sigue los pasos de Miguel, un niño de diez años cuya infancia da un giro radical tras descubrir un perturbador secreto oculto dentro de una propiedad abandonada, a lo largo de quince semanas consecutivas de rodaje, la producción transformó diversos rincones del estado en un universo inmersivo donde la inocencia propia de la niñez choca frontalmente con la crudeza y las complejas decisiones del mundo adulto.

Un recorrido por la arquitectura virreinal y las locaciones de la región

Para construir la ambientación requerida por el guion, el equipo de producción seleccionó y adaptó más de 20 locaciones repartidas estratégicamente a lo largo de seis municipios clave de la entidad: Xalapa, Coatepec, Xico, Teocelo, Emiliano Zapata y Las Vigas de Ramírez. Cada una de estas demarcaciones aportó elementos arquitectónicos e identitarios indispensables para contextualizar la trama en la época ochentera.

No Tengo Miedo | Tráiler Oficial | Netflix

 

La Hacienda de Pacho: patrimonio e historia en la pantalla

Uno de los puntos neurálgicos de la filmación fue la emblemática Hacienda de Pacho, ubicada en la localidad de Pacho Nuevo, perteneciente al municipio de Emiliano Zapata. Catalogada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como un monumento histórico de un valor incalculable con más de 430 años de antigüedad, sus arcos, patios virreinales y muros de clara influencia portuguesa sirvieron como el escenario perfecto para transmitir la carga dramática y el aislamiento de los personajes.

Identidad jarocha, sones y tradición viva

El proyecto rinde un homenaje directo a las raíces locales al integrar en su banda sonora la música tradicional interpretada por el grupo Sonex, cuyos sones jarochos y zapateados resuenan en los patios de la hacienda. Esta atmósfera sonora refuerza el sentido de pertenencia y la riqueza folclórica de la región centro del estado.

Fincas cafetaleras, artesanía popular y sazón veracruzano

El itinerario visual explora de igual manera el importante legado agrícola y artesanal de la región. Las cámaras de la producción se adentraron en las plantaciones de los Cafetales Bola de Oro Finca Roma, así como en los caminos tradicionales de Coatepec, conocida internacionalmente como la capital del café en México.

Máscaras de huezquixtle y repostería tradicional

A la par, el arte popular veracruzano adquirió un papel destacado mediante el uso de las tradicionales máscaras de huezquixtle, elaboradas minuciosamente a mano en el taller de los artesanos David Tepo Mapel y Matilde Sayago en el Pueblo Mágico de Xico. La identidad culinaria tuvo su espacio en pantalla con los dulces típicos y las galletas horneadas por la emblemática Dulcería Azteca, un establecimiento con más de cuatro décadas de tradición en Xalapa.

El suspenso entre el bosque de niebla y la naturaleza indómita

La atmósfera de intriga alcanza su punto más alto gracias a la geografía del Bosque de Niebla, con escenas clave filmadas en las zonas boscosas de Cruz Blanca, Las Lajas, Acajete y Las Vigas de Ramírez. Este ecosistema de montaña, caracterizado por su vegetación tupida y una constante bruma espesa, aporta una sensación de encierro natural que resulta fundamental para el desarrollo del thriller psicológico.

Misticismo regional y el marco de la Barranca de Matlacóbatl

Esta ambientación se entrelaza con el folclore local, evocando la mística de leyendas tradicionales como la de los chaneques, considerados guardianes de los espacios naturales. En términos de paisaje geográfico, el rodaje aprovechó la imponente Barranca de Matlacóbatl, un cañón de paredes verticales situado entre los municipios de Xico y Teocelo que alberga una valiosa biodiversidad dentro de un área natural protegida.

La capital veracruzana como escenario urbano y centro logístico

Por otra parte, la ciudad de Xalapa no solo fungió como el centro de operaciones logísticas para las 15 semanas de producción, sus calles e infraestructura urbana sirvieron para recrear espacios de la década de los ochenta. Lugares como la Central de Abastos, el edificio del Sindicato del IMSS y los estudios de la televisora RTV en el Cerro de la Galaxia se transformaron en sets de época para completar la vida cotidiana de la historia.

Un elenco de primer nivel que proyecta a Veracruz ante el mundo

Con un elenco encabezado por actores como Luis Alberti, Fátima Molina, Yoshira Escárrega, Fernando Cuautle y la interpretación del joven talento Aldo Emiliano Navarro, No tengo miedo trasciende el formato tradicional del thriller. La producción convierte a los paisajes de Veracruz en un personaje vivo que interactúa con la trama, mostrando al público una combinación única de naturaleza, historia y riqueza folclórica.

 

 

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