
En un año decisivo para la gastronomía nacional, México volvió a colocarse en la élite mundial del queso al conquistar seis medallas en los World Cheese Awards 2025, celebrados por primera vez en Suiza, la cuna del Gruyère y de una tradición quesera centenaria. La competencia reunió a más de 5,244 quesos de 46 países, lo que convirtió cada reconocimiento en un triunfo simbólico para los productores mexicanos.




El certamen coronó al Le Gruyère AOP suizo como el mejor queso del mundo, un producto de 18 meses de maduración celebrado por su textura cristalina y su perfil “brothy” y umami. Sin embargo, México logró irrumpir con fuerza gracias a quesos que cuentan historias de origen, técnica y evolución.
Lo más destacable es que, pese a competir frente a naciones con enormes estructuras industriales, México fue reconocido por pequeñas y medianas queserías que han construido un camino desde la tradición local hacia estándares internacionales. Cuatro medallas se quedaron en Jalisco y una en Querétaro, consolidando a ambas regiones como potencias emergentes.
Entre los éxitos más ovacionados destacó el Andante, de Finca Las Luciérnagas (Huimilpan, Querétaro), que obtuvo Medalla de Oro como el mejor queso latinoamericano. Elaborado con leche de oveja y bajo estrictas normas de bienestar animal, este queso representa una combinación única de técnica, sensibilidad y narrativa territorial.
Jalisco destaco con fuerza en la categoría de quesos de pasta hilada y variedades internacionales. La Providencia, de San Miguel El Alto, obtuvo Medalla de Plata en Mozzarella gracias a su sabor dulce característico y una textura impecable. Un logro que demuestra el dominio mexicano sobre técnicas inspiradas en Italia.
La quesería familiar Quesos Navarro, de Tepatitlán de Morelos, consiguió tres medallas: Plata en Cheddar, Plata en Panela y Bronce en Queso Fresco. Los jueces destacaron su capacidad para mantener sabores tradicionales, respetar procesos coloniales y a la vez competir con estándares globales.
El Queso Menonita, producto emblemático del norte del país y con raíces en la migración menonita, obtuvo Medalla de Bronce. De maduración breve y textura cremosa, reafirma su estatus como uno de los favoritos dentro y fuera de México.
Los 265 jueces de este año evaluaron aroma, textura, cuerpo y sabor, en un proceso que incluyó una ronda final supervisada por un Super Jury internacional. Aunque ningún queso mexicano llegó al top 14, la presencia del país entre los ganadores fortalece su reputación como un jugador en ascenso dentro del mundo del queso madurado.
Productores como Finca Las Luciérnagas han reforzado su apuesta por integrar turismo rural, visitas guiadas y experiencias educativas. En un mercado global que valora la sustentabilidad y el origen, esta visión coloca a México en ventaja competitiva para futuras ediciones.
El certamen mostró una industria en evolución. Se entregó por primera vez el premio “Es La Leche”, dedicado a la sustentabilidad láctea, mientras que el concurso de jóvenes afinadores reconoció a nuevas generaciones, como la estadounidense Hanna Lee, de 25 años.
De cara a 2026, cuando la sede será Córdoba, España, México deberá considerar una participación más amplia, mayor presencia de quesos madurados y estrategias de posicionamiento que combinen tradición, innovación y turismo gastronómico. Las medallas obtenidas en Suiza son solo el comienzo.
La industria vive un momento de transformación: productores familiares, pequeños proyectos artesanales y queserías con vocación técnica están impulsando un nuevo capítulo donde la calidad nacional ya no es una promesa, sino un hecho reconocido a nivel global.






