
El Día de Muertos es una de las tradiciones más emblemáticas de México una celebración en la que se honra a los seres queridos fallecidos a través de ofrendas llenas de color, simbolismo y amor. Dentro de esta tradición cada tipo de muerte tiene su propia fecha de regreso y el 29 de octubre es el día especial en el que las ánimas de aquellos que fallecieron por ahogamiento regresan para visitar el mundo terrestre.
Es una celebración que va del 27 de octubre al 2 de noviembre y es una tradición que combina creencias indígenas y elementos cristianos. A lo largo de los siglos esta celebración ha adquirido un valor cultural profundo y se ha convertido en una de las festividades más representativas de México durante esta época las familias mexicanas colocando altares en sus hogares para recibir a sus seres queridos con quienes buscan reencontrarse y compartir sus recuerdos a través de las ofrendas.
La tradición dicta que el 29 de octubre es el día en que las almas de quienes fallecieron ahogados regresan para visitar a sus familiares. En esta fecha las familias incluyen elementos especiales en sus altares para recibir a estas ánimas ya que el agua y la sal juegan un papel simbólico en su travesía.
Este día en el altar se enciende la tercera vela y se coloca un vaso de agua que simboliza la pureza y fortaleza además de un descanso refrescante tras el largo recorrido de las ánimas. Este gesto es una muestra de respeto y cariño hacia aquellos que perdieron la vida en el agua, ayudando a su alma en el cruce entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
Para recibir a las almas de aquellos que murieron ahogados, la ofrenda debe incluir algunos elementos tradicionales que faciliten su llegada y les brinden descanso. Entre estos elementos están:
En México los altares son una forma de expresar el amor y respeto hacia los seres queridos que ya no están esencialmente. Estos altares representan un puente entre el mundo de los vivos y los muertos y cada elemento tiene un propósito único tanto para guiar a las ánimas como para honrar sus vidas y mantener vivos sus recuerdos.
Además del agua y la sal existen otros elementos fundamentales en el altar que tienen una simbología especial en la celebración:






