
Rodolfo Morales fue de los principales exponentes del arte en México durante la década de los setenta, logró poner el nombre de Oaxaca a nivel mundial.

Sus obras fueron exhibidas en distintos museos del mundo como el Provincial Palace de Málaga, Vorpal Gallery de Nueva York, entre otros.
Fueron consideradas dentro de la corriente del surrealismo, además del Realismo Mágico, pues eran una clara introspección, además de que el artista plasmaba mucho de su entorno.


“Cuando llega la fama a los muertos los endiosan, les borran su esencia humana, se olvidan de los defectos y enaltecen sus virtudes. El artista que dedicó toda su vida a expresar su humanidad se vuelve más inhumano que nunca, un icono, un busto de bronce cacarizo por el polvo del tiempo, y entre más años pasan, más terreno ganan los comentarios de otros, se vuelve famoso hasta el amigo del primo del muerto, y la obra, el trabajo, debe lograr conservar ese sentido, esa inocencia inicial de sus colores”


La inclinación de Morales por los pinceles comenzó a una edad temprana, descubrió desde joven que la pintura no siempre se plasma en trazos lineales, que es a veces más bella si no es tan perfecta, ya que sólo en esa forma muestra su humanidad, su hechizo, las manos manchadas de aquel que se atrevió a crearla.
“Un pintor es aquel que puede hacer trazos precisos, pero un artista, ¡ah, eso es algo muy diferente! Un artista es aquel que además de pintar puede expresarse con perfección”



Cabe destacar que este reconocido personaje del mundo de las artes falleció el 30 de enero de 2001 sin embargo sus obras se siguen exhibiendo.







