
La representante de Canadá rompió el silencio tras su participación en el certamen internacional. Al alcanzar el Top 30, la modelo no solo logró un triunfo personal, puso a prueba los límites físicos y las reglas de la industria al mantener su gestación en reserva durante la competencia.

Lo que el público percibió como una pasarela impecable en traje de baño fue, para Jaime VandenBerg, un acto de resiliencia, la actriz y reina de belleza canadiense reveló que durante la concentración en Tailandia, cursaba su segundo trimestre de embarazo. “Lo que el mundo no sabía es que tenía 16 semanas de embarazo cuando competí y quedé entre las 30 mejores”, confesó la modelo, describiendo la experiencia como el cumplimiento de un sueño que anteriormente se consideraba técnicamente imposible.
La participación de VandenBerg se produce en un contexto de transformación para la organización Miss Universe, que recientemente eliminó las barreras para mujeres casadas, divorciadas y con hijos. Con su mensaje, Jaime busca redefinir la percepción de la gestación en el ámbito competitivo: “Espero que esto demuestre que la maternidad no es el fin de la ambición y que el embarazo no es una limitación“, afirmó. Su objetivo es servir de ejemplo para que las mujeres no vean su estado como un impedimento profesional.
Al revelar la noticia, se posiciona como la primera mujer en la historia de Canadá en ostentar la corona nacional mientras se encuentra en periodo de gestación. Este hecho ha generado una conversación sobre la capacidad física necesaria para cumplir con las extenuantes jornadas de ensayos, grabaciones y eventos públicos que exige la agenda de Miss Universo, todo bajo las transformaciones biológicas del segundo trimestre de embarazo. “¡Qué honor será ser la primera madre y reinar como Miss Universo Canadá!”, expresó.
Pese al recibimiento positivo la noticia ha generado debate en plataformas digitales, diversos usuarios han cuestionado si competir en un evento de alta exigencia sin informar a la organización representó un riesgo para su salud. No obstante, asegura sentirse “liberada”, enfatizando que la clave de su desempeño fue contar con una comunidad sólida de apoyo que le permitió llevar su proceso de forma privada y segura.
Este anuncio refuerza la tendencia de autenticidad que ha marcado la gestión de la actual Miss Universo, la mexicana Fátima Bosch, quien promueve una imagen de “mujer real y cercana”. El caso añade un capítulo fundamental a esta etapa del concurso, donde la inclusión de la maternidad deja de ser un concepto teórico para convertirse en una realidad en el escenario más importante del mundo de la belleza.






