
La reconocida chef tabasqueña Lupita Vidal se prepara para llevar la riqueza milenaria y la identidad profunda de su estado natal a la capital estadounidense mediante el esperado taller “Tabasco: A Cuisine of Water and Smoke”. Este evento cultural, programado para el próximo jueves 15 de octubre a las 18:00 horas en el Instituto Cultural de México en Washington, D. C., ofrecerá a los asistentes un recorrido inmersivo de 90 minutos donde la conversación, la demostración y la participación directa se entrelazan para revelar los secretos mejor guardados de la gastronomía ribereña y tropical del sureste mexicano.

Durante la sesión el público elaborará tortillas a mano, conocerá el tradicional sofrito tabasqueño y preparará pozol, utilizando el maíz, el cacao y las hierbas locales como puntos de partida fundamentales para comprender el territorio y el valioso trabajo de quienes preservan estos saberes ancestrales. Esta importante proyección internacional se cimenta en más de una década de rigurosos recorridos e investigación que la chef reunió en su aclamado libro Agua y Humo. Cocinas de Tabasco, consolidando un esfuerzo sin precedentes por visibilizar la cultura alimentaria de la región a través de las voces de productores, pescadores y cocineras tradicionales.
El camino de la Chef Lupita Vidal hacia la consolidación culinaria no nació de la imitación de tendencias foráneas, de una profunda introspección en su propio entorno, observando los ríos, los mercados, el cacao y la riqueza de los humedales tabasqueños en lugar de buscar horizontes lejanos. Galardonada en 2025 como Chef del Año por la CANIRAC y la Guía México Gastronómico —, la copropietaria de La Cevichería Tabasco y Salón Caimito, Caimito Refresqueria dirige hoy un equipo de más de cien personas manteniendo un firme respeto por el producto local y las técnicas heredadas.



Su historia se remonta a los días de infancia en una taquería de guisos familiares junto a su padre cocinero, un entorno donde la comida nunca fue simplemente un plato sobre la mesa, una forma constante de medir el tiempo, convivir y trabajar. Años más tarde, al cuestionar por qué consumía productos industrializados en un territorio bañado por ríos y asomado al golfo de México, emprendió un viaje de reconexión con la milpa, los mercados vivos y los ingredientes emblemáticos como el pejelagarto —ese fósil viviente que aporta identidad a la cocina local—, transformando su labor cotidiana en una defensa activa de la despensa acuática del sureste.
Lupita Vidal define su propuesta como una visión contemporánea de Tabasco y del sur de México, donde la modernidad se sirve en platos actuales sin sacrificar jamás las técnicas ancestrales, los ingredientes originales y los métodos de cocción que les dan carácter. En este universo culinario, el humo de la leña y el uso estratégico de maderas específicas no constituyen meros recursos estéticos o teatrales, elementos indispensables que impregnan de identidad y sabor cada preparación, desde los ceviches con hierbas tabasqueñas hasta los salpicones de pejelagarto asado a las brasas.
El cacao se erige como el eje central de su gastronomía a través del pozol milenario, mientras que el plátano se aprovecha en todas sus etapas de maduración con una naturalidad que desafía el desperdicio contemporáneo. Este enfoque culinario se sustenta en una estrecha relación de más de una década con proveedores locales, pequeños productores y verdaderos maestros de los traspatios y mercados, cuyos nombres figuran con orgullo en sus cartas como un reconocimiento ineludible a quienes sostienen la verdadera tradición alimentaria de la región.
La destacada participación de Lupita Vidal en el Instituto Cultural de México en Washington, D. C., representa mucho más que una clase magistral; es la consagración de un esfuerzo colectivo por colocar al estado en el mapa gastronómico más allá de los clichés comerciales. Al demostrar que es posible hacer cocina contemporánea desde la raíz, revalorizando el territorio, los ríos, el humo y el trabajo de las comunidades locales, la chef tabasqueña reafirma que la verdadera evolución culinaria radica en comprender y honrar el origen.
Con actividades como esta, la riqueza del sureste mexicano cruza fronteras para recordarle al mundo que la cocina de Tabasco está más viva, vibrante y orgullosa que nunca.






