Campeche Explora los destinos más fascinantes del Sureste Mexicano con la Revista del Sureste. Encuentra guías de viaje, recomendaciones de lugares imperdibles, consejos útiles y todo lo que necesitas para planificar tus próximas aventuras turísticas en nuestra región.
La miel producida en el estado de Campeche es reconocida a nivel global por su alta calidad, variedad de aromas y propiedades curativas únicas. Esta “oro líquido” maya, como también se le conoce, tiene una creciente demanda en Europa y países árabes.
Las abejas recolectan néctar de flores locales como el Dzidzilché, el Tajonal y el Tzalam, otorgando un irresistible sabor y consistencia cremosa a la miel. Con más de 60 tipos de plantas melíferas en la zona, no es de extrañar que sea considerada gourmet.
Ricas en vitaminas y minerales, las mieles de Campeche tienen propiedades antiinflamatorias, fortalecen el sistema inmunológico, hidratan piel y cabello, ayudan a desvanecer cicatrices de acné e incluso se usan para sanar quemaduras.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Campeche produjo 8,500 toneladas de este dulce codiciado en 2022. La mayor parte se exporta a Alemania, Bélgica, Holanda, Francia, Dinamarca, Inglaterra, España, Arabia Saudita y Catar.
Compañías locales como Castamay Reforesta contribuyen a preservar los apiarios y la biodiversidad de la región, al tiempo que ofrecen miel 100% natural de excelente calidad. Con el consumo de estos productos, podemos apoyar a las comunidades rurales y disfrutar de los benéficos de la madre naturaleza.
Campeche guarda entre sus tesoros gastronómicos una delicia poco conocida pero sublime: el pan de pichón. Este manjar tiene un origen tan peculiar como su sabor.
Todo comenzó en la histórica panadería “La Huachita” de Pomuch, cuando el gerente Jorge le pidió al talentoso panadero Gustavo García que le preparara un pan con jamón y queso para calmar el hambre tras una noche de copas.
Gustavo tomó la masa para pan francés que ya tenía lista y le agregó rebanadas de jamón, chiles jalapeños y abundante queso Daysi fundido. Pero justo cuando metía la creación al horno de piedra, sucedió el milagro: un pequeño pichón recién nacido cayó desde su nido en el techo, aterrizando en la mesa de trabajo de Gustavo.
Decidido a no desperdiciar el ave, Gustavo la incorporó al pan, y el resultado fue una explosión de sabores tan increíble que lo bautizó “pan de pichón” y lo puso a la venta.
Hoy, probar una rebanada caliente y crujiente de este manjar, con el queso derretido esbozando su origen, sigue siendo una experiencia cumbre para los amantes de la buena comida.
La panadería “La Huachita” en la calle 16 del centro de Pomuch sigue siendo el mejor lugar para probar la receta original. Pero varios restaurantes campechanos también han adoptado con orgullo esta exquisitez local.
Más delicias por descubrir en Campeche
Además del sublime pan de pichón, la cocina campechana deleita con otros platillos únicos…
Fundada en el siglo XVI, la majestuosa Hacienda Uayamón ha sido testigo del paso de la historia en la península de Yucatán. Ubicada en plena selva maya de Campeche, esta joya arquitectónica colonial invita a sumergirse en una atmósfera de otro tiempo.
Originalmente dedicada a la ganadería, Uayamón -cuyo nombre significa “donde desciende el espíritu” en lengua maya- pronto se convirtió en una próspera productora de maíz, palo de tinte y henequén. En el siglo XIX pasó a manos de la acaudalada familia Carvajal, que modernizó las instalaciones e introdujo la electricidad y el ferrocarril para transportar la abundante producción agrícola.
Del antiguo esplendor de la hacienda se conservan imponentes vestigios arquitectónicos como la casa principal, la capilla, el hospital de caridad, la escuela, las viviendas de los trabajadores y el legendario sistema de riego que surtía los extensos campos de cultivo.
Hoy en día, los visitantes pueden hospedarse en confortables villas ubicadas en las antiguas casas de peones, y disfrutar de una genuina experiencia de inmersión en la naturaleza y la historia de la región maya. Cada villa cuenta con amplias habitaciones decoradas con un delicado toque colonial, y lujosos baños con tina estilo maya.
En los alrededores se puede pasear entre imponentes vestigios arqueológicos cubiertos de exuberante vegetación, y observar la abundante vida silvestre nativa, desde tucanes y monos araguatos hasta el escurridizo jaguar centroamericano.
La Hacienda Uayamón invita a descubrir una joya escondida del pasado colonial de México, y conectar con la misteriosa energía de la selva maya. Un oasis para los amantes de la historia, la naturaleza y la aventura.
Para llegar a este escondido rincón del pasado colonial, la hacienda se ubica a solo 30km del aeropuerto de Campeche. Se recomienda contratar un guía especializado para explorar los alrededores.
Jaime Gómez Peña creció en el pueblo de Candelaria en Campeche, México, rodeado de la mística y la belleza de la cultura maya. Inspirado por sus raíces, decidió seguir su pasión y lanzar su propia línea de maquillaje vegano, Donkpe Beauty.
Con mucho esfuerzo y dedicación, Jaime creó una paleta de 12 tonos de sombras de ojos altamente pigmentados, bautizada “Ix Chel Palette” en honor a la diosa maya de la fertilidad y la belleza. También desarrolló 3 labiales mate en un práctico kit, con nombres que rinden homenaje a importantes deidades mayas: Kauil, Itzamkanac y Kukulkán.
Todos los productos Donkpe Beauty están elaborados con ingredientes 100% vegetales y libres de crueldad animal, plomo, parabenos. Representan la mezcla perfecta entre la cosmética moderna y el legado de la civilización maya.
Jaime se enorgullece de sus raíces campechanas y encuentra inspiración constante en los colores vívidos, los intrincados diseños geométricos y la profunda espiritualidad de la cultura que lo vio crecer. Con mucho orgullo y pasión promociona sus creaciones en redes sociales para llevar un pedacito de la belleza maya a hogares de todo México y del mundo.
¡Una historia inspiradora que demuestra que los sueños pueden hacerse realidad con dedicación y manteniendo vivas nuestras raíces!
Recorre la antigua residencia de un personaje ilustre mientras saboreas la gastronomía mexicana un viaje culinario y cultural por México en la antigua casa de Vasconcelos ubicada en una casona colonial del siglo XIX en el centro de Campeche, la Aduana Vasconcelos es más que un restaurante.
Es toda una experiencia gastronómica, cultural e histórica únicas en su tipo. Este singular restaurante ocupa el edificio que fuera hogar de José Vasconcelos, destacado educador, escritor y político mexicano que llegó a ser el primer Secretario de Educación Pública. Además de probar deliciosos platillos, podrás conocer la historia de la vida del ilustre personaje y la rica tradición de Campeche y otros estados mexicanos.
Menús inspirados en las diversas regiones culinarias del país La carta está compuesta por recetas tradicionales cuidadosamente preparadas que transportarán tu paladar a Oaxaca, Yucatán, Campeche y muchos otros rincones gastronómicos de México. Desde tacos de queso costra con café hasta tetelas rellenas de mole con hoja santa.
Una decoración que es en sí misma un museo El interior del restaurante está decorado con sombreros de Bécal, barro de Oaxaca, fotos históricas de Campeche, libros antiguos y todo tipo de objetos representativos de las culturas y tradiciones mexicanas. ¡Es casi como comer en un museo!
La experiencia comienza en la pintoresca calle 59 Las primeras mesas se ubican en la turística calle 59, conocida por sus casas coloniales de colores pastel. Desde ahí se divisan edificios emblemáticos como la Casa del Teniente Rey y la iglesia de San Francisquito. Se dice que era el camino que recorrían los piratas cargados con sus botines.
Un viaje por los sabores de México de la mano de su historia “Cocina con historia” es el lema de Aduana Vasconcelos. Prepárate para disfrutar de lo mejor de la gastronomía mexicana en un entorno que rezuma tradición y cultura.
Ubicación: Calle 59 esquina calle 8, Centro Histórico, San Francisco de Campeche
El ancestral mundo maya cobra vida con la inauguración del tramo Campeche-Palenque del moderno Tren Maya. Los viajeros ahora pueden adquirir boletos en el centro de Campeche y explorar las majestuosas ruinas mayas de #Palenque.
La boletería, ubicada en la Casa 6 del centro cultural de San Francisco Campeche, opera de lunes a sábado de 09:00 a 17:00 horas. Ahí se brinda información sobre costos, descuentos para locales y adultos mayores, y detalles para planificar el viaje.
El Tren Maya ofrece flexibles horarios Campeche-Palenque, partiendo a las 12:25 y 14:32 horas. También opera la ruta Campeche-Cancún con salidas tentativas a las 12:40 y 14:55 horas desde la refaccionada estación de San Francisco Campeche.
Los modernos vagones climatizados cuentan con todas las comodidades para disfrutar el mágico paisaje selvático y las imponentes zonas arqueológicas mayas de la ruta. Al llegar a Palenque, se aprecian majestuosas pirámides y templos envueltos en la exuberante jungla chiapaneca.
Otra opción es continuar hasta Cancún para deleitarse con sus paradisíacas playas de arena blanca y aguas turquesa. ¡Una aventura inolvidable remontándose a la grandiosa civilización maya! Viaja pronto en el Tren Maya antes de que se agoten los boletos. ¡Síguenos para enterarte de nuevas rutas y promociones!
Viajar al sureste de México es adentrarse en un mundo lleno de color, sabor y un lenguaje único en cada estado. Prepárate para escuchar palabras y expresiones tan pintorescas que a veces parecen sacadas de un diccionario inventado. ¡Pero no te preocupes! Aquí te presentamos una guía esencial de regionalismos para que puedas comunicarte como todo un lugareño.
Empecemos por Tabasco, tierra de agua y cocodrilos donde el aislamiento geográfico incubó durante siglos un vocabulario incomprensible para el resto del país. Por ejemplo, ¿sabías que “devanar” significa “ensuciar”? Así es, en Tabasco puedes oír frases como “Guadalupe devanó sus zapatos con lodo”.
Otros estados como Campeche tienen joyas lingüísticas que te harán sentir como en casa. Cuando un campechano te diga “¡Aguas!”, no se referirá al vital líquido sino que te estará advirtiendo de algún peligro cercano. Y si escuchas un “¡Ay Madre!” seguro que acaban de enterarse de alguna impactante noticia.
Siguiendo con nuestro recorrido regional llegamos a la siempre sorprendente Chiapas, cuna de la rebeldía zapatista. Aquí domina el “vos”, pronombre equivalente al “tú” que se heredó de países como Argentina o El Salvador. Y cuidado si te llaman “meco”, no es un insulto sino que te están diciendo que tienes piel blanca.
Más al oriente se encuentra la tierra del calor, Yucatán, famosa por sus frases alegres y relajadas. Cuando un yucateco te diga “bobox” no se referirá a ningún deporte de contacto sino a tu coxis o parte baja de la espalda. Y si al visitar Chichén Itzá sientes la imperiosa necesidad de “anolor” no será ningún ritual maya: simplemente tendrás mucho tiempo con algo en la boca, como un chicle.
Finalmente llegamos al estado donde el Caribe le da un toque único al español: Quintana Roo. En la cosmopolita Cancún domina el “íha”, forma cariñosa de decir hija. Y si un taxista te dice “no me queda” cuando le pides que te lleve a algún sitio no es que tenga problemas de autoestima, más bien significa que ese destino no está en su ruta.
Así que ya lo sabes, deja tus prejuicios atrás y sumérgete en el fascinante universo lingüístico del sureste mexicano. ¡Seguro que te sorprenderás gratamente!
Víctor y Jesse son dos talentosos diseñadores mexicanos que están conquistando a las novias y famosas con sus creaciones únicas de alta costura. Con pasión por los detalles y dedicación al cliente, estos artistas de Campeche encuentran la fórmula perfecta entre tendencia, glamur y comfort.
La calidad de las telas y los acabados artesanales son la carta de presentación de esta firma, que ha vestido a celebridades como Los Tigres del Norte o Yuri. Sus diseños de novias y quinceañeras transportan a un mundo de ensueño con delicados bordados, pedrería y cortes impecables.
Más que imponer un estilo, Víctor y Jesse buscan soluciones a la medida. “Ahí es donde está la magia, le damos al cliente lo que necesita con la experiencia que tenemos”, explican. Ese enfoque personalizado les ha granjeado una sólida reputación.
Estos diseñadores viven la moda día a día y ven cómo evoluciona. Apuestan por creaciones atemporales, con toques tropicales, muy creativas y alineadas a las necesidades del mercado local.
Invitan a las clientas a encontrar su propio estilo, conociendo las tendencias pero eligiendo lo que realce sus virtudes. “La prenda mejor diseñada solo tiene resultado positivo si quien la usa está empoderado”, aseguran.
Con Víctor y Jesse el lujo de la alta costura se vuelve accesible. Sus creaciones únicas, hechas con mimo en su taller de Campeche, son una pieza de arte para lucir en los momentos más especiales. Y a precio justo.
Don Manuel Richaud nació en 1892 en el seno de una familia humilde pero trabajadora. Desde pequeño, demostró una gran habilidad para los negocios. Cuando tenía solo 9 años, quedó huérfano de padre y su madre lo dejó al cuidado de una familia española dedicada a la galletería y pastelería.
Ahí fue donde el joven Manuel desarrolló su pasión por elaborar golosinas. Aprendió rápidamente todos los secretos para preparar las más deliciosas galletas y dulces. Cuando la familia española emigró, Don Manuel decidió probar suerte y establecer su propio negocio utilizando los conocimientos adquiridos.
Así nació en 1910 una pequeña fábrica de golosinas en el Barrio de San Francisco de Campeche. Con mucho esfuerzo, visión y determinación, Don Manuel logró expandir exitosamente su negocio pese a las dificultades de la época. Tuvo que enfrentar no solo la competencia sino leyes obsoletas que limitaban su crecimiento por ser extranjero.
Sin embargo, nada de eso frenó su espíritu emprendedor. En 1940 fundó la empresa familiar “Galletería M. Richaud M”, origen de las actuales botanas Richaud, tan apreciadas por los campechanos. Sus distintivos sabores y calidad se deben precisamente al legado de Don Manuel.
Hoy en día, la tercera y cuarta generación de la familia siguen elaborando con mucho cariño y orgullo campechano esas botanas tan especiales que nos traen los mejores recuerdos de la infancia. Son parte de nuestra cultura e identidad regional.
¿Recuerdas esas botellas de vidrio retornables llenas de dulce néctar que calmaban tu sed en tardes soleadas? Esas bebidas regionales tan amadas que incluso desafiaron a las grandes trasnacionales. Hoy te contamos su historia y por qué debes probarlos.
Soldados de Chocolate: El batallón yucateco que conquistó el paladar nacional
Durante 72 años, los yucatecos disfrutaron de este singular refresco de malta, cacao, azúcar y leche. Con su inconfundible sabor, los Soldados de Chocolate extendieron su reinado más allá de la península, llegando hasta la CDMX y Guadalajara.
Cuenta la leyenda que esta bebida era más popular que las conocidas marcas internacionales de cola. Al grado que ciertas compañías Intentaron boicotearlos rompiendo sus características botellas retornables de vidrio para provocar escasez.
Los soldaditos eran producidos por Embotelladora de Refrescos Pino, fundada en el siglo XIX. Esta empresa comenzó elaborando su primer refresco, la Pino Negra (vainilla y plátano), apodada el “champán de Yucatán”.
Los Soldados de Chocolate se promocionaban como casi un desayuno completo y hasta remedio casero para recobrar fuerzas y aliviar el empacho.
Cristal: La bebida sureña preferida por más de 50 años
Cristal es una marca yucateca de refrescos (aquí les llamamos chescos) que goza de gran arraigo y popularidad regional. ¿Quieres saber por qué los paisanos adoran esta marca? Sigue leyendo.
Su historia se remonta a la década de 1970, cuando Sidra Pino dominaba el mercado local junto a las conocidas Pepsi y Coca-Cola. Pero tras el cierre de Sidra Pino, la familia Ponce vio una oportunidad y creó su propia empresa: Cristal.
Inicialmente se vendía en las icónicas botellas de vidrio, después migraron al plástico PET y latas de aluminio. Hoy en día esta marca sureña ofrece gran variedad de sabores populares como vainilla, naranja, limón, toronja, manzana e incluso agua mineral y cebada.
¡Ah! y no podía faltar su refrescante agua purificada, la inconfundible “Cristal” presente en hogares yucatecos por más de medio siglo.
Té Reca: la bebida campechana con esencia artesanal
Otra delicia regional son los refrescantes tés helados de Casa Reca. Todo comenzó de forma casual en 1940 cuando Don Recaredo Risueño elaboraba en su hogar un delicioso Té Negro preparado con métodos artesanales.
En 1980, su nieto Carlos decide emprender un negocio formal bajo la marca Té Reca de Campeche, buscando preservar esa esencia natural y casera en la elaboración. Con el tiempo ampliaron su catálogo con variedades de té helado y bebidas de frutas naturales.
En 2015 la marca tuvo un rediseño y expansión a nuevos mercados. También lanzaron Avía Mía para fortalecer su línea de jugos y néctares. Hoy en día Casa Reca emplea a más de 120 familias y recientemente abrió su primera planta fuera de Yucatán, en el estado de Querétaro.